Es temprano pero la Plaza de Jaama el Fna en Marrakech ya hace tiempo que ha comenzado con su loca rutina diaria; los sonidos de los “maltratadores” de serpientes y de los instrumentos bereber se entremezclan con el gentío de turistas que se ven desbordados por el babel de palabras que lanzan los vendedores con el fin de captar su atención; de pronto esa antigua plaza de armas francesa en su irregularidad innata se estrecha y varios zocos ofrecen ya sus productos entre odas al regateo; es aquí donde nacen los ríos de callejuelas que en su discurrir nos trasladaran al alma de la urbe, una medina lista para ofrecernos un torrente de sensaciones.

Jaama el Fna

Plaza de Jaama el Fna en Marrakech  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Joya turística de Marruecos, Marrakech define su interés a lo largo del trazado de su Medina, laberinto sin orden alguno que funcionó como principal atractivo para que la ciudad fuese declarada patrimonio de la humanidad de la Unesco en el año 1985. La Medina es bella a la vez que agobiante, con calles que realizan giros imposibles y que destrozan la orientación a los que nos gusta seguir los mapas. Los viandantes extranjeros solemos entrar en un shock temporal en este primer tramo de recorrido, ya que uno no esta acostumbrado a lidiar con locales que recorren las rúas con extrema agilidad y en donde uno puede ser atropellado fácilmente bien sea por una moto, una bicicleta o mismo un burro; uno tiene que intentar adaptarse rápidamente, porque descubrir y disfrutar Marrakech conlleva que perdamos miedos y observemos como los detalles se abren lentamente a nuestro paso.

Medina marrakech

La medina de Marrakech es un laberinto de callejuelas llena de tiendas y múltiples sorpresas   Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Particularidades como las innumerables mezquitas, que pese al sin sentido que supone que los no musulmanes tengamos vetado su entrada, nos regalan pórticos de espectacular tallado; puertas que muchos solo se abren al compas de la llamada de la oración, que pese a no retumba tanto como en Estambul nos regala constantemente una sonoridad vibrante. Musicalidad divina que marcaba los horarios de la Madrasa de Ben Youssef, sin duda el edificio mas logrado de la ciudad. Con un aire que me recuerda a los patios del Real Alcázar de Sevilla, la antigua escuela coránica se configura entorno un hermoso patio interior a cuyo esplendor solía dirigirse la mirada de los cientos de alumnos que poblaban la madrasa. Ben Youssef es un claro ejemplo de maestría de los artesanos marroquís cuyo arte se desborda en un vergel de detalles donde la madera parece florecer de nuevo al compás del estuco y del azulejo.

Ben Youssef

Madrasa de Ben Youssef   Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

No muy lejos de la Madrasa y bordeando la espectacular mezquita que le da nombre, se encuentra el conocido como Museo de Marrakech, un antiguo palacio del siglo XIX que destaca por su hermoso y relajante patio, que se encuentra presidido por una monumental lámpara que no deja a nadie indiferente. También en las proximidades se encuentra la Koubba, el único recuerdo que queda de la arquitectura almorávide, linaje de origen bereber que desde Marrakech llegó a dominar gran parte de Marruecos y España y cuyo pasado fue prácticamente borrado por las dinastías posteriores.

La Almorávide no es la única herencia desaparecida de la ciudad, ya que otra celebre rama familiar que gobernaron Marrakech los “Saadis” corriendo una suerte parecida. De su célebre palacio El Badi, inspirado en la Alhambra, se dice que fue durante años la envidia del mundo islámico, pero con todo lo que hoy sobrevive son solo sus ruinas. Las rivalidades hicieron que con la caída de los Saadis la residencia sufriera una severa amputación, así el sultán Ismail Ibn Sharif se llevó todos los elementos decorativos de interés a un nuevo complejo palaciego en la ciudad de Meknes, que ganó en belleza a costa de quitársela a Marrakech.

Palacio El Badi

Ruinas del Palacio El Badi   Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Mejor suerte corrieron las conocidas como Tumbas Saadis, situadas en los aledaños de otro de los grandes monumentos de la ciudad Mezquita de la Kasbah. Descubiertas en el año 1917, las tumbas glorifican el rico pasado de la dinastía con impecables mausoleos en los que el artesanado marroquí parece alcanzar su propia excelencia. Esta escuela de talento vuelve hacer tesis con el diseño del cercano Palacio Bahía; un conjunto monumental de finales del siglo XIX, al cual solo podemos acceder parcialmente, y que parece siempre desprender serenidad al visitante ofreciéndole un ambiente de relajación y placer similar al que disfrutó Si Moussa, gran vizir del sultán y propietario del recinto, el cual llenó de arte, música y mujeres las salas y patios del palacio.

Palacio Bahía Marrakech

Una de las salas del Palacio Bahía   Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Otro de los lugares que ofrecen desasosiego y reflexión es el cementerio judío de Marrakech, un extenso camposanto donde las tumbas se distribuyen de forma anárquica y en la que varios mausoleos modernos de bella estampa rompen el perfil pío del paisaje. La supervivencia de este cementerio, nos recuerda el desconocido hecho por muchos de que Marruecos ha sido a lo largo de la historia uno de los países que mejor ha tratado a la comunidad judía, así su barrio judío o Mellah fue receptor de judíos procedentes de las diversas diásporas judías, bien sean las originales, contemporáneas a la destrucción del segundo templo de Jerusalén, o bien posteriores como las procedentes de la península Ibérica tras la expulsiones decretadas por los reyes de España y Portugal. La creación del estado de Israel, supuso el declive de un barrio en el que apenas viven ya judíos y en el que aun podemos visitar una bien conservada sinagoga.

Cementerio Judío de Marrakech

Cementerio judío de Marrakech   Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Pero para calma la desprendida por los Jardines Majorelle, este pequeño tesoro botánico diseñado por el artista expatriado de origen francés Jacques Majorelle, el cual configuró un desbordante edén de plantas y fuentes que se despliegan alrededor de una casa de estilo Art déco. La desbordante vegetación marchitó tras la muerte del artista, pero en el año 1980 el diseñador Yves Saint-Laurent adquiriría el espacio abriendo al público parte de los jardines y así como el taller, donde hoy en día se ubica un coqueto museo que homenajea la cultura Bereber.

Jardines Majorelle

La impecable belleza de los jardines de Majorelle   Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Pero el de Majorelle no es el único jardín de la ciudad, Marrakech exprime de aire a la medina pero ofrece una gran diversidad de espacios verdes en los exteriores de la imponente muralla; uno de ellos “la Menara” constituye uno de los mas visitados y fotografiados. La Menara es un pequeño palacete mas fotogenico que bello y cuyo reflejo en las aguas da un poco de vistosidad a un enorme estanque no muy bien cuidado; con todo el edificio y sus plantaciones de olivos ganan en valor gracias a la imponente cordillera del Atlas que con sus picos nevados parece siempre abrazar y proteger a Marrakech.

Curtiduria Bereber

Curtiduría Bereber en Marrakech  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Cae la noche y la plaza Jaama el Fna cambia de ambiente, los exclavistas de animales desaparecen, la música se hace mas tribal y en cualquier espacio libre surgen puestos de artesanía o comida. Riadas de locales y turistas desembocan en la misma en búsqueda de un delicioso tagine de pollo o de un mentolado té marroquí; algunos lo harán relajados y olerán a agua de rosa tras haber recibido un masaje exfoliante en alguno de los hamams locales, mientras que otros olerán a rayos tras visitar las nauseabundas curtidurías. Pero todos sin distinción desembocan en la plaza porque los días en esta gran ciudad mueren aquí, ocaso del que es testigo el majestuoso minarete de la Mezquita de la Koutubia, ese que sirvió de modelo para construir la Giralda y que hoy nos inspira al resto, porque Marrakech no deja a nadie indiferente la amas o las odias, pero su sello es de los que dejan marca.

Kutubía

Atardecer sobre la Mezquita de Koutoubia   Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

 –


http://plus.google.com/+MiguelAngelOteroSoliño/

Santuario das Ermidas

El Santuario das Ermidas se ubica en una espectacular garganta cincelada por el paso del río Bibei   Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

As Ermidas Orense

El Santuario de las As Ermidas esta situado en el municipio de O Bolo en la comarca de Valdeorras q Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Santuario da Ermidas

El Santuario es una de las joyas de la arquitectura barroca en Galicia   Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Localización: O Bolo (Orense)

Año: 1624

Observaciones: El Santuario fue mandado construir por el Obispo de Astorga en una espectacular garganta natural creada por el Río Bibei y en la cual la tradición de la zona ubicaba una supuesta aparición de la Virgen. Esta considerado como una de las principales obras del barroco gallego junto a la Catedral de Santiago y el Pazo de Oca.




http://plus.google.com/+MiguelAngelOteroSoliño/

Aunque nos cueste creerlo a día de hoy hubo un tiempo en que los partidos de pelota vasca constituía una de las principales aficiones de los madrileños, una pasión que formaría parte del alma de la capital desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, momento en el que el desarrollo de otros deportes como el fútbol acabarían por cambiar los hábitos deportivos de la ciudad.

Esta época de esplendor se tradujo en la construcción de hasta una treintena de frontones en Madrid, que incorporación soluciones de diseño ciertamente espectaculares como sucedió con el hoy desaparecido frontón de Recoletos o el Beti-Jai verdadera catedral de este deporte en la ciudad y el único que sobrevivió al cáncer de la especulación. El Beti-Jai, pese a su estado actual de abandono, aun constituye una autentica joya arquitectónica aunque por desgracia resulta desconocido para la mayoría de los ciudadanos de Madrid.

beti jai Madrid

Foto histórica del frontón Beti-Jai en Madrid   Fuente: Salvemos el Frontón Beti-Jai de Madrid

Este frontón, situado en el distrito Chamberí, es el único recuerdo de un tiempo en el que los frontones constituyeron las primeras instalaciones deportivas estables de la ciudad y cuya exitosa introducción se vio impulsado por varias circunstancias históricas. En primer lugar la monarquía española (y mucha de la nobleza patria) comenzó a veranear en San Sebastián, esto permitió que el rey asistiese a varios partidos de pelota y se convirtiese en un aficionado mas de este deporte creando indirectamente una corriente de empatía hacía el mismo que sera clave en su desarrollo; con todo será la llegada de empresarios de origen vasco a la capital la que dará el empujón definitivo a la construcción de grandes frontones industriales.

Beti-Jai Madrid

Estado actual de las bancadas del Beti-Jai   Fuente: Salvemos el Frontón Beti-Jai de Madrid

Los empresarios vascos no desarrollaron los frontones por una cuestión puramente sentimental, sino que los frontones resultaban actividades de ocio ciertamente rentables; por un lado eran espacios multiusos que permitían no solo celebrar eventos deportivos sino también culturales o políticos, además en el juego de la pelota se podía apostar y eso traía a un variado público que se dejaba su dinero no solo en las apuestas sino también en los bares o restaurantes asociados al mismo.

Beti-Jai

Vista del Frontón Beti-Jai lleno de público durante uno de los partidos  Fuente: Salvemos el Frontón Beti-Jai de Madrid

Uno de esos visionarios fue Jose Arana Elorza quien encargo en el año 1893 a Joaquín Rucoba la construcción de un gran frontón en la calle del Marqués de Riscal; de esta petición nacería el Beti-Jai, un hermoso frontón largo y de cancha descubierta y cuyo graderío curvo distribuido en varias bancadas podía albergar hasta 4000 espectadores que disfrutaban de una visibilidad inmejorable.

El Beti-Jai era bello, un envolvente recinto construido en materiales nobles y que pasaba desapercibido desde el exterior pero que desprendía dosis de elegancia cuando uno accedía a sus entrañas. Pese a su hermosura y singularidad arquitectónica el frontón sufrió un rápido declive, la competencia feroz con otros frontones y con los nuevos deportes, especialmente con el futbol, hizo que ya en los años 20 del siglo pasado el Beti-Jai ya no albergase partidos de pelota y se dedicase a otros menesteres industriales y comerciales. Desde ese momento el frontón empezó su lento declive, llegando a funcionar incluso como cárcel durante la Guerra Civil o lugar de ensayo de bandas durante la postguerra.

Beti-Jai

El Beti-Jai es una autentica joya arquitectónica que debería ser protegida y puesta en uso   Fuente: Salvemos el Frontón Beti-Jai de Madrid

El cambio generacional mando al ostracismo al recinto y durante años el Beti-Jai permaneció oculto a los madrileños que desconocían incluso de su existencia. Un fantasma de bellos remates, que por su excelente situación atrajo la atención de buitres inmobiliarios cuyo único interés era el puramente especulativo. El derribo rondó durante muchos años al espacio pero gracias a la labor de ciertos arquitectos y ciudadanos, asustados por la perdida patrimonial que se estaba produciendo en la ciudad, se consigue que el edificio gane cierta protección pasando a ser catalogado por el ayuntamiento como edificio singular y se impulsan a la vez los tramites para que sea declarado como Bien de interés cultural (BIC) en la categoría de monumento.

Pese a esta protección parcial, los intereses urbanísticos siguen presionan constantemente al Beti-Jai hasta el punto que en 2005 se propone que sea descatalogado para construir un hotel de lujo, aunque afortunadamente la propuesta fue rechazada. Ya en el año 2011, tras presiones de ciertos colectivos ciudadanos como la plataforma Salvemos el Frontón Beti-Jai de Madrid, se consigue que el Beti-Jai se convierta oficialmente en Bien de Interés cultural.

Beti-Jai

Estado actual del frontón Beti-Jai en el barrio de Chamberí   Fuente: Salvemos el Frontón Beti-Jai de Madrid

Esta protección y los recientes intentos de las instituciones públicas de Madrid por comprarlo, no impide que el Beti-Jai siga abandonado y sin un proyecto claro de futuro. Yo que soy de una ciudad como Vigo, donde aun lloramos con resignación la perdida de nuestro patrimonio arquitectónico, no entiendo como el pueblo de Madrid vive el margen del proceso de definir cual sera el futuro de este regalo arquitectónico de finales del siglo XIX.

Nadie duda de que Madrid es bello pero aun podría ser lo mas y en ese papel los ciudadanos de la capital tienen un protagonismo vital, ya que no es solo que el Beti-Jai sea rehabilitado o no, sino que es mas importante incluso el determinar que uso tendrá. El recinto podría fácilmente acoger un centro comercial o de ocio, ¿pero acaso es eso realmente lo que necesita Madrid? yo creo que realmente que no.

En Madrid lo que hace falta realmente son instalaciones deportivas y culturales útiles a los ciudadanos, no más millonarios contenedores culturales vacíos de contenido o cafeterías de diseño; los barrios necesitan bibliotecas, lugares de exposición y debate, zonas de juegos infantiles y fundamentalmente instalaciones deportivas. El Beti-Jai se puede adaptar a todas ellas pero necesita apoyo público y especialmente ciudadano para que no vuelva caer bajo las garras de la especulación, porque los Madrileños son los grandes desconocedores de este espacio y ese desconocimiento impide que participen en el debate y presionen a las instituciones en la dirección correcta.

Por eso os animo a difundir su existencia entre vuestros allegados y a apoyar las medidas que se están promoviendo desde diferentes grupos sociales que buscan su protección integral, porque es cierto que Madrid ha cambiado mucho desde el Beti-Jai se construyó, pero su espíritu actual se curtió en gran medida en las paredes de frontones como este y ese es un legado que la ciudad no puede permitirse perder.

Si os estáis interesados en conocer más sobre el frontón Beti-Jai y participar en su defensa no dejéis de visitar la web de la plataforma Salvemos el Frontón Beti-Jai de Madrid, que me han aportado gran documentación para elaborar este artículo.

También os recomiendo visionar el siguiente vídeo del programa la Aventura del Saber, que versó sobre este emblemático frontón madrileño

Así como la lectura de los siguientes textos:

La leyenda del Beti-Jai

Frontones en Madrid (1891-1936). La Ilustración de Madrid



http://plus.google.com/+MiguelAngelOteroSoliño/