Siendo honestos la ciudad de Ferrara en Italia no estaba en nuestra agenda, pero apareció con calzador en la misma tras perder un vuelo de avión desde Bolonia que nos obligó a pasar un par de días más de los previstos en Italia; así que con tiempo extra y sin tener planes a la vista consultamos por ideas a los responsables del hotel y nos recomendaron visitar la localidad de Ferrara.

Le hicimos caso a ciegas y cogimos el tren vírgenes en conocimiento sobre la ciudad, pero a medida que nos acercábamos empece a sentir que uno de los edificios de Ferrara me era familiar y que había leído con interés sobre el mismo, con todo no era capaz de darle forma aún en mi mente. Admiré el castillo y la hermosa catedral pero pese a su lúcida belleza no eran los recuerdos que andaba buscando, pero de pronto, ya metidos en el discurrir del Corso Ercole I d’Este, divise el perfil del Palacio de los Diamantes (Palazzo dei Diamanti en italiano) y me dí cuenta que esta era la joya que mi mente había guardado en su memoria.

Palacio del Diamante de Ferrara  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Palacio de los Diamantes de Ferrara  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

El Palacio, finalizada en 1503, es sin duda sencillo pero a la vez espectacular en su concepción, con miles de “diamantes” de mármol dispuestos en geométrica perspectiva y que generan una tremenda profundidad en la visión del observador, imagen que cambia según la hora del día y según la distancia a la que nos encontremos al edificio.

Las ventanas de la mansión añaden simetría, mientras que las puertas rompen el paisaje e introducen motivos decorativos en el conjunto. El edificio hace esquina exhibiendo una bella terraza donde a día de hoy ondean las banderas oficiales de rigor; una fachada en la que las sombras y los tonos blancos y rojizos de la piedra juegan a enamorar al visitante, que acude a disfrutar de las importantes pinacotecas y galerías de arte ubicadas en su interior.

Cegado visualmente de arte arquitectónico, mi mente cruza datos y lo conecta con la fachada de la Casa de los Bicos en Lisboa, así como la del Palazzo dei Diamanti de Verona o mismo con la Casa de los Picos de Segovia, monumentos que tomaron más o menos inspiración de este símbolo del renacentismo italiano.

De pronto me doy cuenta que el edificio, obra de Biagio Rossetti, me era familiar, una imagen que en un momento guarde para disfrutarla plenamente en este viaje; un paseo no programado pero que el destino nos regaló, un pequeño sueño de un amante del renacimiento, un monumento para amar más aún a Italia.


El Palacio de los Diamantes, la joya renacentista de Ferrara
Actualizado el 20 julio,2016.
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Se palpa la expectación y las gradas ya están abarrotadas hasta el punto que apenas uno puede moverse en este curro semicircular que parece imitar a los antiguos anfiteatros romanos; el speaker nos pide silencio mientras el sol nos castiga con fuerza, los protagonistas de la “Rapa das Bestas” de Sabucedo parece que ya se aproximan velozmente a nuestro encuentro.

Las puertas se abren y el ruido de las pisadas se hace atronador, ahí estamos nosotros frente a frente ante varios centenares de caballos  que traídos de las montañas entran en el recinto, comienza la Rapa das Bestas probablemente el mayor espectáculo del rural gallego.

Rapa das Bestas

Entrada de los caballos al curro de Sabucedo  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La Rapa das Bestas de Sabucedo es un rito ancestral donde los habitantes de esta parroquia del municipio pontevedres de A Estrada se enfrentan cuerpo a cuerpo a los caballos salvajes que habitan los montes de los alrededores, popularmente conocidos como “as bestas”, para proceder a un control sanitario de los mismos y así como un marcaje de los nuevos ejemplares.

Los équidos viven todo el año en los montes y son traídos al pueblo durante el primer fin de semana de julio; una vez introducidos en el curro, con capacidad para 1500 personas, los hombres y mujeres de Sabucedo se organizan en grupos de 3 para inmovilizarlos con sus propias manos con el fin de cortarles las crines, lo cual ayuda al animal a prevenir parasitos y enfermedades.

aloitadores

Los “aloitadores” intentando sujetar a una de las “bestas” Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Periodistas y fotografos procedentes de todas partes del mundo, intentan reflejar cada instante del evento, que se inicia con la captura de los nuevos potros o “bichiños” por parte de los más pequeños del lugar quienes de esta forma mantienen viva la tradición de la “rapa”.

Una vez separadas las crías, comienza el verdadero show momento en el que los hombres (y algunas mujeres) eligen sus objetivos y saltan sobre ellos con el fin de inmovilizar a las bestias. No es una tarea fácil ya que los caballos son fuertes y se resisten con bravura, saltando o mandando coces que en ocasiones generan importantes contusiones en los “aloitadores” como se denominan en gallego a estos gladiadores modernos.

garañon

Uno de los mozos en plena lucha con un garañón  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Los primeros lances son sin duda los más espectaculares ya que los más veteranos suelen elegir en primera instancia a los garañones, los sementales de la manada quienes hacen honra a su posición social dando lugar a vistosas luchas, que se saldan muchas veces con los aloitadores en el suelo.

Cuando consiguen inmovilizar a los caballos, un segundo grupo de aloitadores se acerca con las tijeras y comienza el rapado del animal que en poco minutos es liberado. En cada intento el público aplaude el esfuerzo de aloitadores y bestas, mientras todo el ambiente se llena polvo, pelo y olor a caballo.

Caballo en la Rapa das Bestas

Las “bestas” los protagonistas de este rito ancestral  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Poco a poco, los “peluqueros” avanzan en su trabajo, mientras mucho público sucumbe al sol y busca refresco en los innumerables puestos de comida y bebida de los alrededores. La fiesta, que tiene consideracion de interés turístico internacional desde 2007, llega a su fin cuando el cansancio ya se hace grande, toca recuperar fuerzas porque la rapa continuará en los días sucesivos y sin descanso es imposible realizar esta titánica tarea

Los aloitadores se despiden del público que aplaude satisfecho por el momento vivido; se abren las puertas del curro y los caballos corren de vuelta a su lugar de descanso nocturno; en unos días recuperan su libertad y pastaran tranquilamente de nuevo en lo montes de Sabucedo completando un ciclo que se repite anualmente, donde “aloitadores” y de “bestas”, se citan para un espectáculo único definidor de una tierra meiga.


Rapa das Bestas, el mayor espectáculo del rural gallego
Actualizado el 5 julio,2016.
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