Baiona, también llamada Bayona o Bayona la Real, es una de las localidades con mas encanto del Sur de  la provincia de Pontevedra, un emplazamiento de ensueño que mira al Atlántico y que destila belleza e historia a partes iguales.

Baiona

Vista desde la parte superior de la Fortaleza de Baiona Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Por el mar nace la leyenda de Baiona, ya que esta villa esta reconocida con el privilegio de ser primer lugar del Viejo Mundo en conocer la gesta del descubrimiento de América. Avatares de los mares provocaron, que en pleno regreso de tierras americanas, Colón y Martín Alonso Pinzón, que capitaneaba La Pinta, se vieran separados por una tormenta en alta mar, de tal forma que este último se vio obligado a dirigir su rumbo a las costas gallegas a donde arribaría el 1 de marzo de 1493, siendo esta localidad gallega la primera en tener noticias del gran logro de la expedición.

Este singular hecho que finiquitaría la Edad Media se conmemora todos los años durante la conocida como Fiesta de la Arribada, momento que gran parte de la población se viste de época y disfruta de los puestos de comida y artesanía que se extienden por todo el casco histórico. Muchos visitantes aprovechan la fiesta para visitar la replica escala real de la Carabela Pinta, que se construyó con el motivo de la conmemoración del V Centenario del descubrimiento de América y que se encuentra amarrada en los muelles del puerto de la villa.

La Pinta Baiona

Replica de La Pinta  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

De todos modos, el monumento que caracteriza las postales de este municipio de pescadores es la Fortaleza de Monterreal, actual sede del parador de turismo de Baiona. Fuertemente amurallado el paseo alrededor de la fortaleza es muy placentero, gracias a la perfecta combinación generada por las murallas, el paisaje de la ría y la fuerza del mar que entre ola y ola dibuja el imponente perfil de las Islas Cíes.

Virgen de la Roca

Virgen de la Roca en Baiona Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Otro de los monumentos ineludibles es la conocida como la Virgen de la Roca. Se trata de una obra de casi 15 metros de altura realizada por el célebre arquitecto Antonio Palacios y que representa a la Virgen sujetando un barco, que pretende simbolizar la protección que la reina de los mares ejerce sobre sus súbitos marineros. La impresionante vista, que dibuja la costa gallega desde la falda de la Virgen, es una de las mejores estampas que uno puede llevarse de esta mágica villa.

Alfonso IX

Estatua del rey Alfonso IX, fundador de la villa de Baiona  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

El casco urbano es pequeño pero de gran interés y en él se pueden admirar las típicas casas gallegas de piedra porticadas que conforman un entramado de calles bellas a la vez que angostas, donde se ubican decenas de restaurantes de gusto y paladar especializados en mariscos y pescados, que muestran al viandante sus productos en vistosos acuarios.

Ocio gastronómico que en verano convive con la marcha nocturna que ocupa gran la parte baja de la villa, dejando lo divino en su parte superior donde sobresalen un pequeño muestrario de iglesias de gran valor y originalidad, pudiendo destacar entre ella la Colegiata de Santa María o la Capilla de Santa Liberata.

Colegiata de Baiona

Colegiata de Baiona  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Pero Baiona, no es solo historia y buen comer, sino que cuenta con hermosas playas que se extienden por la vertiente mas protegida del término municipal. Así arenales como Santa Marta, A Ribeira, Barbeira o A Concheira, son frecuentemente disfrutadas por los turistas en verano, pero con todo la mas conocida es la de Ladeira cuya lanza de arena esta parcialmente ocupada por un prestigioso camping. En la parte posterior de dicha playa se encuentra el Lagoon de la Ramallosa, un espacio lacustre singular que se nutre de las aguas aportadas por el rio Miñor que en su desembocadura se ve cruzado por un bello puente románico del siglo XIII.

Lagoon

Lagoon de la Ramallosa  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Desembocadura ideal para los cazadores de atardeceres porque sin duda Baiona es uno de los lugares mas bellos de Galicia, una tierra en que cada bocado nos traslada al mar, a su belleza y a su historia. Un torrente de imágenes que enamora y que un día atrajo el camino de la Pinta revolucionando para siempre el Viejo Mundo y toda nuestra historia.


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Aún recuerdo cuando tu aire destilaba suciedad y el trolebus te amenazaba en cada esquina, memorias de una ciudad sin glamour en el que los edificios amagaban con caerse y en el que tu decadencia contaminaba tu rutina; pero Oporto tu supiste mutar y cual cisne blanco desafiaste tu destino convirtiendo en objeto de deseo, aguamarina de Portugal hoy eres joya renacida.

tranvias Porto

Tranvías históricos de Oporto  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Mutación que iniciaste el año 2002, cuando tus entrañas fueron abiertas y un deslumbrante metro salió a superficie poniendo los raíles de tu renovación urbana. Así espacios que antes invadías de bocinas, se hicieron humanos y racionales, de hecho hasta la Avenida de los Aliados con sus lúcidos edificios modernistas hoy parece oler diferente, con terrazas que desprenden aroma a café y en ocasiones a “francesinha”.

Maquillaje urbano que hizo peatonal tu simbólico puente, donde las fotos ya nunca mas serán castigadas por el aliento de los coches; imágenes desde las alturas que ahora sí nos muestran tu parte fotogénica, donde las pasarelas de hierro se entremezclan con bodegas de preciado vino, caldo espirituoso que sera descorchado a pie de tu impecable Ribeira.

Puente Don Luis

Puente Don Luis conecta la ciudad Oporto con la de Vila Nova de Gaia donde se ubican mayoritariamente las bodegas de Vino de Oporto  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Un perfil de ensueño con el que rindes homenaje a la belleza de Portugal y que coronas con una catedral con aires de fortaleza, cuya ahora pulcra fachada da sombra a un desbordante laberinto de casas e iglesias. Edificios que hoy lucen tatuajes de limpios azulejos que vuelven a dar color a esas calles tuyas que parecen jugar siempre al despiste; rúas planas y peatonales como la cultural Santa Catarina o empinadas como la de los Clérigos, donde su imponente torre compite en altura con la de la Cámara municipal, corazón de tu alma que presume sin disimulo tu acertada reforma.

Porto

Paisaje urbano de la ciudad de Oporto Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Oporto has vuelto a creer en la magia, en conjuros elaborados en tus selectas librerías y que son grabados en sonoras partituras. Música celestial que es ovacionada en tu moderna Casa da Música o en el salón de árabe de tu Bolsa. Atmósfera cultural que alimentó la longevidad de Manuel de Oliveira y que aun se respira en el Majestic o en el Coliseu, alma romántica y pura que cabalga entre jardines y plazas y que aterriza en tu fascinante aeropuerto.

Avenida de los Aliados

Avenida de los Aliados tras su reformada  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

A los que hemos vivido tu evolución desde la vecindad gallega hemos sentido tus cambios como nuestros, una transformación que te ha convertido no solo en la ciudad mas dinámica de Portugal, sino también en uno de los destinos mas atractivos de toda Europa. Hoy morimos por conocer tus nuevo cambios, Oporto por favor no dejes de sorprendernos.


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Cuando yo nací él ya jugaba en el cielo con el osito de la osa mayor, pero puedo afirmar con rotundidad que existen pocas figuras que hayan influenciado tanto en mi vocación profesional que como lo hizo en su día el naturalista Félix Rodríguez de la Fuente.

Felix Rodriguez de la Fuente

Félix Rodríguez de la Fuente

Su legado tiene profundas raices en mi vida, ya que las eternas repeticiones de sus documentales fueron mi primer acercamiento al mundo natural, a los animales salvajes, a la fauna ibérica o al brutal exotismo de la selva venezolana; clases magistrales de biología que se iniciaban con una melodía cuya fuerza instrumental te atrapaba desde el primer momento y que se fusionaba con la voz profunda y castellana de este artista de la palabra.

Porque Félix era pura oratoria, prosa vocal basada en profundos conocimientos de etología y ecología y que traspiraba profundo amor a la naturaleza. Su voz se mimetizaba a la perfección con ese discurso visual creado por sus documentales que impactaron durante años a medio mundo como sucedió con la célebre serie del Hombre y la Tierra.

Series de la naturaleza, que no adormecían y que mantenían en vilo a millones de españoles; epopeyas de valientes lineas argumentales en las que no solo se enseñaba a jóvenes y adultos sino que también alertaba y denunciaba, en una labor contracorriente y en ocasiones casi suicida como se pudo ver en su obstinada defensa del lobo ibérico, la cual le creó profundas enemistades y alguna que otra amenaza de muerte.

Félix Rodríguez de la Fuente tuvo sus claros oscuros, pero es innegable que fue responsable de que la conservación fuese al fín respetada en nuestro país, de que se crearan reservas naturales como Montejo de la Vega, y que se protegiesen especies importantes como el lobo o el halcón peregrino, pero sobre ayudó a crear una cantera de biólogos y conservacionistas que hoy intentamos recoger su testigo.

Ya han pasado 35 años de ese fatídico viaje en avioneta en Alaska que me impidió conocerte, de ese 14 marzo de 1980 en el que los niños de todo el país lloraron tu muerte y cuya sentir se tradujo en esa melodía de “Amigo Felix“, que sigue siendo la canción infantil mas triste que se haya escrito en España. Hoy mas que nunca te recuerdo “amigo”, os debo mi vocación y mi trabajo, ya que soy biólogo y viajero por el mundo que me mostraste, por las respuestas que me distes y por la determinación que me ofreciste. Gracías Félix.


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