Évora, una ciudad para la humanidad

Publicado: junio 27, 2011 en Europa, Portugal
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El Alentejo constituye la región más grande de Portugal; es tierra con extensos espacios adehesados donde domina el olivo y el silencio. Los alentejanos son gente que gozan de la blancura de las casas, del buen vino, pero especialmente disfrutan de la tranquilidad heredada de la vida agrícola que constituye la principal actividad económica de la zona; de hecho el rasgo sosegado del alentejano (que incluso duerme la siesta, algo inaudito en el resto de Portugal) ha hecho que se conviertan en el destino favorito de bromas parecidas a las que sufren los habitantes del Lepe al otro lado de la frontera.

Praça do Giraldo Evora

Praça do Giraldo  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Curiosamente tras la fachada de su elevada y hasta cierto punto desesperante parsimonia, esconde uno de los pueblos más combativos de la Lusitania, de hecho el Alentejo siempre ha constituido un bastión comunista y un núcleo clave en la lucha contra el salazarismo, y capaz de ver nacer a grandes artistas que han concedido al Alentejo un rico y denso patrimonio cultural, de la que sin duda se destaca una joya arquitectónica, la ciudad de Évora.

Évora es uno de los referentes turísticos del país y atrae a miles de turistas al año especialmente españoles debido a que la ciudad se encuentra relativamente cerca de Extremadura. Los visitantes vienen a admirar la belleza de esta cuidada y limpia ciudad que fue declarada en el año 1986 como ciudad patrimonio de la humanidad.

HISTORIA

El origen de la ciudad se extiende hasta el neolítico, de hecho el termino municipal cuenta con importantes yacimientos arqueológicos y diferentes monumentos funerarios siendo frecuentes los dólmenes (Antas en portugués), como son los de Barrocal y Zambujeira; pero no será hasta los romanos cuando la ciudad adquiere un grado de importancia, recibiendo la denominación de “Ebora”.

Los romanos dejaron importantes vestigios que aun hoy lucen en su paisaje urbano, de hecho, uno de los símbolos más conocidos de Évora es la silueta de su Templo Romano, datado en el siglo I a.C., el cual aun mantiene gran parte de su estructura con sus columnas corintias; además la herencia legionaria se completa con termas, baños, así como restos de su antigua muralla.

La caída del imperio romano, atrajo a las tribus del norte de Europa que aprovecharon para instalarse en la península y el Alentejo no fue una excepción, pero el mayor cambio se produjo con la llegada de los árabes que conquistaron fácilmente la ciudad, en el año 715 d.c. y establecieron gobierno sobre Évora durante cuatro siglos. La influencia del Islam fue importante a todos los niveles incluido el arquitectónico, pero desgraciadamente esta huella étnica fue borrada de forma drástica, a partir de la reconquista de la ciudad por parte de “Giraldo Sin Pavor”; este héroe cristiano, atacando por sorpresa, añadió en 1165 este trozo del Alto Alentejo al pujante reino de Portugal; los nuevos residentes cristianos gratificaron a su héroe con derecho a lucir su hazaña en el escudo de la ciudad y concederle el nombre de la plaza más grande de la urbe.

La llegada cristiana supuso la sustitución de los templos religiosos islámicos por otros de orientación cristiana, así en 1283 se empieza a construir la Catedral que presenta un estilo de transición entre el románico y el gótico y con cierto aire de fortaleza. Este edificio, que con sus altas torres domina impasiblemente el cielo evorense, fue testigo de la bendición de las banderas que Vasco de Gama llevó en su famosa expedición a ultramar.

Catedral de Évora  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La ciudad alcanzó su mayor esplendor durante el siglo XIV, cuando Évora se convierte en uno de los destinos más frecuentados por la corte de la dinastía Avis, lo que hizo que se produjese un importante desarrollo urbano y civil. Así la ciudad regenerá su sistema de murallas ampliándolas hasta los 3 Km de extensión, creando casi a la par un sorprendente sistema de acueductos, que auspiciado por Francisco Arruda, saciaría las necesidades vitales de su creciente población.

Ya en el siglo XVI se construye la institución que marcaría el futuro impulso de la ciudad, la Universidad de Évora. La misma data del año 1559, cuando el cardenal D. Henrique, futuro rey de Portugal, crea la misma a partir del ya existente colegio del Espíritu Santo, siendo gestionada durante siglos por las comunidades jesuitas. Arquitectónicamente la Universidad destaca por su claustro renacentista de rigurosa belleza; de hecho el “renancentismo” es sin duda uno de los grandes valedores de la hermosura actual de la ciudad ya que jalona gran parte de las iglesias y palacios de Évora.

Evora

El patrimonio religioso de Évora es bello y diverso  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La perdida del favor monárquico hizo que Évora, comenzase a ser solo un reflejo de lo que fue, pasando a convertirse en una ciudad más de provincias, relativamente mal comunicada y lejos de los núcleos de poder. La esencia agrícola del Alentejo, recuperó su terreno y se convirtió en su principal actividad económica de la ciudad y solo la Universidad hacía recordar los tiempos de protección monárquica, manteniendo la innovación cultural e importancia política de la ciudad. Pero el conocido Marques de Pombal, daría el golpe de gracia a Évora cerrando la Universidad en 1759 con motivo de la expulsión de los Jesuitas de Portugal, siendo finalmente reabierta en el año 1973.

Los siglos XIX y XX, trajeron para Portugal una fuerte crisis económica, que provocó sobre todo en la región del Alentejo una emigración masiva hacia los núcleos urbanos del litoral portugués, especialmente Lisboa, concentrándose los emigrantes alentejanos en las ciudades de la margen sur del estuario del Tajo, aunque gran parte también huyeron hacía al extranjero. Como consecuencia, Évora quedó prácticamente vacía, pero afortunadamente consiguió mantener en buenas condiciones su patrimonio histórico, lo cual produjo, una vez mejorado las condiciones de vida en todo Portugal e iniciado el fenómeno del turismo, que la urbe contase con un rico aval que ayudo a reactivar su economía.

La ciudad comenzó a embellecerse y a restaurar su patrimonio, recibiendo el honor de ser acogida dentro de la exclusiva lista de ciudades patrimonio de la humanidad de la UNESCO, además el regreso de los estudiantes, unos 10.000 al año,  reanimo la vida convirtiéndola en una ciudad viva y activa.

TURISMO, ALOJAMIENTO Y GASTRONOMÍA

Évora es una ciudad de gran interés para el turista ya que cuenta innumerables monumentos en la que incluye su famosa y macabra “Capilla de los Huesos” en cuyas paredes están incrustados los huesos recogidos por toda la comarca. Sus iglesias, agradables plazas y decorados edificios públicos, la hacen siempre acogedora al visitante.

Capilla de los huesos Evora

Capela dos ossos   Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

El clima Alentejano recuerda mucho al Extremeño por lo que en verano es necesario adecuar los paseos a los horarios en el que el sol pega con menos fuerza y disfrutar de una buena siesta alentejana al mediodía. La ciudad cuenta con un gran numero de alojamientos de todas las categorías y que conservan en la mayoría de los casos la esencia de la arquitectura tradicional de la zona.

La riqueza gastronómica esta garantizada por una rica red de restaurantes, indicar que estamos ante una de las regiones mas agrícolas y ganaderas de Portugal y su huella se refleja en su reconocida cocina donde destaca su guiso de cordero y sus afamadas variedades de vino.

Évora cuenta con estación de tren y autobuses que enlazan con cierta frecuencia con Lisboa. Las comunicaciones por carretera con la capital son relativamente buenas y aproximadamente existe 1 hora y media de viaje desde la capital. Évora cuenta con un aerodromo pero el mismo no esta orientado hacia la oferta turística.

CONCLUSIÓN 

Nós, ossos que aquí estamos, pelos vossos esperamos” reza en su famosa Capilla de los huesos, extraño reclamo para el turismo, pero esta claro que Évora es una ciudad que no deja a uno indiferente. Por ello es momento de coger las maletas y dejarse caer por la magia de una ciudad hecha para el disfrute de la humanidad.

Templo de Diana

Templo de Diana  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Évora, una ciudad para la humanidad
Actualizado el 18 agosto,2016.
Publicado por

comentarios
  1. María dice:

    Después de leerte y ver estas fotos, dan muchas ganitas de ir a Évora. 🚂

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  2. Es un lugar muy bonito lleno de historia y buena gastronomía deberías visitarlo 🙂

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