Caminando por cementerios

Publicado: julio 9, 2013 en España, Galicia
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Recorro lentamente las calles de Vigo, el calor del verano de este año sin primavera en Galicia me está asfixiando y solo los árboles del Parque de Castrelos parecen ofrecerme cobijo temporal con su sombra. Con todo, poco a poco, empiezo a advertir mi objetivo, parece que me estoy acercando ya al Cementerio de Pereiró.

Llevo semanas dándole vueltas a una imagen que he visto en un reportaje recientemente y que me tiene hipnotizado, se trata de una escultura de la muerte que se acerca con sigilo a una joven dama. La imagen es simbólica a la vez que trágica, reflejo en piedra del sentir de unos padres que vieron perder a sus 3 hijas en poco tiempo. Mas entrar por los muros del cementerio me encuentro con la estatua, le saco fotos, pero con todo el dolor tallado en el epitafio me conmueve, es desgarrador sentir por un segundo lo que eternamente sufrieron estos padres.

La muerte

La muerte acecha a una joven en el Cementerio de Pereiro en Vigo   Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

A veces la gente se sorprende que visite de forma regular cementerios, quizás porque no acaban de entender que no voy allí por un interés por lo macabro o por la muerte en sí misma, sino porque son lugares que fomentan mi reflexión sobre la vida y complementan mi conocimiento de la antropología, del arte y de la historia de los lugares que visito; de hecho no entiendo que existan turistas que visiten tumbas de papas y grandes líderes militares (muchos responsables de grandes matanzas) pero que se asusten al entrar en un cementerio de gente anónima.

Los camposantos son lugares que reflejan como son las sociedades en sí mismas y como estas se enfrentan a la muerte; lo que a nosotros nos parece normal en otras culturas es extraño y viceversa. Así recuerdo que leyendo una trilogía sobre la guerra civil escrita por José María Gironella, uno de los oficiales alemanes destinados en el bando franquista comentaba que lo que más le sorprendía de España eran los nichos de sus cementerios. La verdad hasta que ese momento nunca pensé que nuestros nichos, creados para lograr el máximo ahorro en espacio, pudieran sorprender a alguien, pero a medida que viaje más y empecé a relacionarme con extranjeros me he dado cuenta de que se trata de una de las singularidades más interesantes de nuestro paisaje y una de las que les llama más la atención.

Nichos

Nichos en el cementerio de Pereiro  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Las necrópolis varían según las culturas y en la época en que se construyeron, siendo una radiografía casi perfecta de sus sociedades. Paseando entre tumbas uno puede conocer cómo eran los nombres más utilizados en otras épocas, sus vestimentas, de que murieron, e incluso interpretar como evoluciono la esperanza de vida a lo largo de los tiempos; en resumen una completa información histórica disponible a quien quiera observarla. Así por ejemplo, observando lapidas en Turquía aprendí que el calendario en este país cambio del musulmán al gregoriano en los años 30 con la reforma laica de Atatürk, ya que me resultó extraño ver diferentes lápidas de gente que aparentemente había nacido en el año 1300 y muerto en 1940.

Tumba dönme

Esta tumba Dönme en Estambul nos muestra el vestuario típico de la sociedad turca de finales del siglo XIX   Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La forma de enfocar la muerte varía según las culturas y realza la idiosincrasia de las mismas, así los mejicanos celebran con un ambiente festivo el día de difuntos, mientras nosotros nos recogemos en silencio. Los estadounidenses tras enterrar a sus difuntos, en sus perfectamente ordenados cementerios, toman una especie de refrigerio en la casa del difunto, mientras que en Estambul las tumbas de todas las religiones aparecen desordenadas, muchas de ellas caídas y cubiertas de todo tipo de vegetación.

Cementerio Musulman

Cementerio Musulman en Estambul  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Suena raro pero en los cementerios siempre he encontrado pequeños detalles que me han enriquecido, he leído poemas de gran belleza, en otros he aprendido sobre leyendas que nunca antes había escuchado y a veces hasta me he reído con algún epitafio genial; incluso en uno tuve mi primer contacto con el ladino, ese español antiguo conservado como tesoro por las comunidades judías de origen español y del que siempre andaba buscando información en el pasado.

En otras ocasiones simplemente he entrado en alguno de ellos en plan turístico en búsqueda de alguna tumba famosa o para lanzar lagrimas de rabia por un día malo, porque este sacro espacio es el único donde nadie te preguntara sobre el motivo por el que estas llorando.

Cementerio de Hasköy

Lápida en Ladino en el Cementerio de Hasköy en Estambul  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

En los cementerios uno descubre que incluso en el momento de morir los pobres somos pobres y los ricos son ricos, así mientras algunos se pudren en fosas comunes, otros en cambio descansan en grandes mausoleos.También aprendí,visitando el cementerio de Recoleta en Buenos Aires y tras ver como la gente se agolpaba para sacarse una foto en la tumba de Evita Perón, que algunos serán recordados inmerecidamente mientras que de los verdaderos héroes nadie nunca se acordará.

Tumba de Evita

Tumba de Evita Perón en Buenos Aires  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Con todo los cementerios hacen al ser humano humilde, porque en el fondo todos seremos polvo y nos guste o no mas allá de dos generaciones nadie nos llorará o recordará, por ello lo mejor es que disfrutemos de nuestro tiempo y veamos los cementerios como lugares donde honrar y despedir a nuestros muertos, a la par que espacios donde aprender algo sobre la vida.

Suena una campana, parece que el cementerio de Pereiro, el mas hermoso y conocido de Vigo, cierra sus puertas. Me despido lentamente de esos ángeles bien tallados que coronan las tumbas de héroes locales cuyos nombres forman parte de los letreros de las calles de Vigo. El cementerio y sus almas de finales del XIX y principios del XX se despiden de mi, mientras una mujer corre acelerada a la puerta ya medio cerrada, los cementerios a veces imponen respeto, pero parece quedarse encerrado en uno de ellos aún impone mucho mas.

Cementerio de Pereiro

Cementerio de Pereiro  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño


Caminando por cementerios
Actualizado el 22 enero,2016.
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comentarios
  1. Estupendo relato, si paso por Vigo pasaré por su cementerio, la verdad es que solo la foto deja sin habla. Muy curioso lo de los nichos.

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