Reivindicando la ciudad de Pisa

Publicado: febrero 3, 2014 en Europa, Italia
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Cada día la ciudad italiana de Pisa se llena de autobuses con turistas procedentes de todos los países del mundo, en la mente de muchos de ellos esta la de obtener una preciada foto, aquella en la que mediante un juego visual sujetan con sus manos la inclinada Torre de Pisa. Esa mítica instantánea ha ido evolucionando con los años y ya hay incluso decenas de versiones de la misma que incluyen abrazos, patadas y un largo muestrario postural; pero sea como sea ninguno de los presentes se plantea irse de la ciudad sin obtener dicha foto, porque la misma debe ser mostrada a sus conocidos a la llegada, sino es como si nunca hubieran estado en Italia.

La Torre de Pisa es un monumento bello y singular mas allá de su inclinado perfil  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La Torre de Pisa es un monumento bello y singular mas allá de su inclinado perfil  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Muchos de estos turistas ni se preocuparán por saber que la popular torre es realmente el campanario de la catedral, o que se diga que desde esta torre Galileo demostró con balas de cañón que la velocidad de descenso de un objeto es independiente de la masa, o mismo que su inclinación sea consecuencia de estar construida sobre un terreno pantanoso; a otros tanto incluso les importara lo más mínimo el visitar el resto de la ciudad, de hecho, ni siquiera se molestaran en interpretar el espectacular conjunto monumental levantado en la Piazza del Duomo, conformándose con su preciado y gracioso recuerdo.

Es evidente que cada turista es distinto y tiene gustos y necesidades diferentes, pero soy incapaz de entender el viajar sin aprender; desde mi punto de vista no hay nada malo en sacarse una foto típica delante de un gran monumento, todo el mundo lo ha hecho alguna vez, pero cuando la meta de un viaje se convierte exclusivamente en un carrusel fotográfico y en un sprint por visitar el mayor numero de monumentos en el menor tiempo posible, para mí el viajar se convierte en un absurdo.

Catedral de Pisa

El Duomo de Pisa es sin duda una de los edificios religiosos mas bellos de Italia  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Cuando visité Pisa, llevaba unos días viviendo intensamente la hermosura de Florencia y un día decidimos ampliar horizontes en la Toscana y nos decantamos por conocerla. Para ser honesto fui sin muchas expectativas, había visto la Torre de Pisa tantas veces retratada en las fotos de mis amigos, que en el fondo me esperaba una inmediata decepción, pero la realidad fue completamente distinta, ya que me encontré ante una explosión de soberbia belleza.

Mi primera impresión al entrar en el recinto monumental se dirigió inevitablemente a la torre pero pronto colapse de emoción ante la impecable hermosura del Duomo. Pocas Catedrales del mundo tienen el porte de este templo, cuya belleza se ve realzada por el limpio cielo toscano y la inexistencia de obstáculos visuales su alrededor. Un edificio de nívea apariencia que entremezcla piedra y mármol y cuya arquitectura fue tan singular que creó incluso una variante propia dentro de la arquitectura románica.

Pisa

Baptisterio de la Catedral de Pisa  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Mi mirada de asombro no era compartida por la mayoría; de hecho cientos de personas se preocupaban en ese mismo instante de encuadrar la foto con la torre despreocupándose de forma casi ofensiva del resto de conjunto. No lo entendía porque la Piazza dei Miracoli (Plaza de los milagros) es reflejo de toda la maestría arquitectónica de Italia, donde el corte de la hierba facilita la vista general de una sucesión de edificios que buscan la altura para ganar en espacio vital.

El Baptisterio es uno de esos edificios que se elevan hacia el cielo y cuyas dimensiones colosales magnetizan totalmente una parte del recinto. En otra de las esquinas, de este cuadrilátero definido por el porte de las murallas, se encuentra el Camposanto, cuyo patio central, de hermosa factura, se dice que fue construido sobre tierra traída de la mismísima colina de Gólgota en Jerusalén.

Tras extasiarme decidí deambular por el resto de la urbe, donde acabe conociendo el otro patrimonio que Pisa atesora. Sin duda lo que mas me impresiono fue la vista del río Arno, especialmente como se refleja en el agua el pálido colorido de los edificios de la ribera, pero reconozco que también disfrute de sus calles peatonales y del hecho de perderme entre bellas iglesias como la Chiesa di San Michele in Borgo o bien por plazas como la del Cavalieri.

Rio Arno

Río Arno a su paso por Pisa  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Abriendo la mente e intentando entender una ciudad, se descubren cosas tan sorprendentes como que son muchos los edificios inclinados en Pisa y que la que hoy es una urbe más de provincias fue en su momento una poderosa república independiente que se atrevía a tutear a estados más fuertes como el veneciano.

Modestamente creo que viajar no consiste en hacer un máster de historia y arquitectura, consiste en cultivarse sobre los lugares que visitamos, aprender de otra cultura, de su gastronomía y arte e incluso de sus errores, para así y trasladar las enseñanzas a nuestra vida diaria y evolucionar en positivo. Una ruta por un país extranjero debería generar una experiencia única, imborrable y completa, porque es muy probable que nunca visitemos más ese destino en el resto de nuestra vida, por eso no me gusta que la gente se empeñe en vulgarizar estos espacios universales. La Torre y Pisa merecen una reflexión y una batería de elogios mas que una foto tonta y una huida rápida al autobús, porque ambas son autentico Patrimonio de la Humanidad, no solo porque lo diga la Unesco, sino porque su arte ha sido fuente de inspiración a lo largo de la historia.

Cuando regresaba al tren pensé que el ladeo de la famosa torre es a la vez mana y condena de la ciudad Pisa. Quizás la única solución para que el visitante valore realmente la calidad que atesora Pisa sea devolver la torre a su ángulo original, ya que en ese momento la misma recuperará su función y esencia original, así todo el conjunto dejará de ser una mera curiosidad turística, para convertirse en la joya artística que en realidad es. 

Reivindicando la ciudad de Pisa
Actualizado el 26 febrero,2016.
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comentarios
  1. hontecillas dice:

    Estoy totalmente de acuerdo contigo. En mayo del año pasado visité Florencia unos días y aprovechandolo proyecté una excursión a Pisa. Pensé que con medio día ya tendría bastante para ver la Plaza y la Torre; ya que cuando piensas en Pisa piensas en la Torre; pero cuando estás en la puerta de entrada ves que es mucho más. Me encantó todo, pero sobre todo la catedral…. es una gran desconocida y es una pena. Si puedo volver otra vez, le dedicaré más tiempo a Pisa….

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  2. Totalmente de acuerdo que la Catedral es la gran desconocida pese a que el conjunto debería estar centrada en ella y no en la torre que a priori es un accesorio de la misma. La piazza del Duomo como conjunto es hermoso y de hecho sin la torre seguiria siendo espectacular por eso creo que la gente debería visionar mas alla y evaluarlo como un conjunto. El resto de la ciudad no se puede comparar con el entramado urbano de Florencia pero hay zonas con encanto al menos desde mi punto de vistoa y sino uno siempre puede visitar la localidad cercana de Lucca que tambien es hermosa.

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