La montaña de los buenos samaritanos

Si a la mayoría fuesen preguntados sobre su conocimiento de los Samaritanos, casi todos rescatarían de su mente la popular parábola de Jesús, con la que este explica, a través del gesto humanitario de un Samaritano, su percepción sobre lo que es el verdadero amor al prójimo; pero los Samaritanos son algo más que una anécdota en el nuevo testamento, y pese a las continuas persecuciones y matanzas que han sufrido no solo siguen existiendo como comunidad sino que a día de hoy es uno de los colectivos más singulares y herméticos del mundo.

El numero actual de Samaritanos ronda las 750 personas, que viven fundamentalmente en las localidades de Nablús en Palestina y Jolón en Israel. Se trata pues de uno de los grupos étnicos más pequeños del mundo, aunque en el pasado su numero superó el millón de personas, pero su constante negativa a la adopción de las distintas religiones que dominaron a lo largo de la historia su territorio, provocó que fuesen diezmados o vendidos como esclavos.

Samaritanos
Grupo de Samaritanos con su traje ritual

Otro de los motivos de su bajo número es que los sacerdotes samaritanos no admiten conversiones, ni matrimonios con gente de fuera de la comunidad, aunque últimamente, dada su creciente endogamia, han abierto las puertas a que ciertos hombres se casen con mujeres no samaritanas. Con todo la vida de estas nuevas samaritanas no es fácil, así por ejemplo en la tradición samaritana las mujeres que estén menstruando no pueden tocar ni ser tocadas por otro hombre durante siete días al ser consideradas impuras, además durante ese tiempo deben dormir en camas separadas, debiendo incluso sentarse en sillas especiales durante toda la semana.

Los samaritanos siempre han sufrido un abierto enfrentamiento con el resto de comunidades hebreas, de hecho fueron constantemente despreciados por los rabinos tradicionales judíos, ya que estos los acusaban de ser comunidades foráneas que llegaron a Israel tras la conquista Asiria en el año 740 a.c. y por lo tanto impuras y no pertenecientes al pueblo elegido.

Samaritanos pascua
Samaritanos durante la celebración de la Pascua

A diferencia de los judíos, los samaritanos solamente consideran a Moisés como su único profeta y no reconocen la tradición oral judía rigiéndose de forma estricta por el contenido de la Torá. Pero con todo la mayor divergencia es que los Samaritanos consideran el Monte Garizim o Gerizim como la verdadera casa de Dios en contraposición al Templo de Jerusalén de los judíos

Samaritanos Gerizim
Comunidad samaritana celebra la festividad de la Pascua en el Monte Gerizim

Tal es la vinculación a su montaña sagrada que durante las festividades de la Pascua Samaritana, toda la comunidad se traslada hasta la misma situada en la ciudad palestina de Nablús. Durante esta celebración se realizan sacrificios rituales de corderos, algo que por ejemplo ya no realizan los judíos, para conmemorar la salida del pueblo hebreo de Egipto; los mismos son realizados al caer al sol por rabinos o Cohanim que visten inmaculados trajes blancos y que se cubren con un tradicional turbante. En el momento cumbre de la ceremonia se entonan cánticos en una variante propia de la lengua aramea, herencia del pasado que solo se mantiene para el uso litúrgico.

El Monte Garizim descargado de su valor sentimental, no constituye un entorno especialmente bonito y su principal atractivo reside en las ruinas situadas en su alto, donde estuvo construido el templo sagrado de los Samaritanos hasta su destrucción por los Macabeos en el año 128 a.c. Con todo su cargado simbolismo para la comunidad samaritana, nos recuerda el valor de ciertas montañas en la cultura de los pueblos, un especial vínculo que en el caso de los samaritanos ha sido la fuerza espiritual que ha permitido la supervivencia étnica de este pueblo, cuyo nombre ha quedado asociado para siempre como sinónimo de gente desinteresada siempre lista para ayudar al prójimo, incluso aunque los que ayuden sean tus peores enemigos.

La montaña de los buenos samaritanos
Actualizado el 23 mayo,2016.
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14 Replies to “La montaña de los buenos samaritanos”

  1. ¡Qué interesante! ¡A la luz de tu entrada siento que escribí una tontería!

    ¡Gracias por jugar una vez más Miguel Angel! El grupo se ha puesto hermoso desde que comenzamos unos poquitos escritores con ganas de inspirarnos 🙂

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    1. Muchas gracias Magali, he leído tu entrada y no creo que sea una tontería aunque a veces nos cuesta encontrar inspiración, incluso que sea de algo tan bello como las montañas 🙂

      La verdad que estoy muy contento de participar en un grupo tan interesante, participativo y bello en palabra.

      un beso

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  2. ¡Migueeeel! Dejá de instruirme con tu blog y hacerme una persona más culta y conocedora. Te admiro muchooooooooooo, pero ya te lo dije muchas veces. Maldito talentoso.

    Obviamente no conocía nada de los Samaritanos excepto la parábola de Jesús que leí en la escuela cuando era muy chica. Lo recuerdo como un lindo cuentito titulado “El buen Samaritano”. Increíble (y muy interesante) la cantidad de comunidades que siguen conservando tradiciones tan antiguas.

    Gracias por enseñarme 🙂

    Beso grandeeeeeeeeeeeeeeeeee

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