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Uno de los pingüinos que más me ha gustado descubrir a lo largo de mis travesías es el pingüino de Macaroni (Eudyptes chrysolophus), no es un “pájaro bobo” espectacular en tamaño, de hecho es más bien pequeño, pero el toque encrestado cuasi rebelde que le conceda su cresta punk de color anaranjado le hizo siempre especial a mis ojos.

Pingüino de Macaroni

Pingüino de Macaroni  Foto: Campaña Antártica 07/08

No es la única especie de pingüino con cresta, ya que existen varias especies con esta singularidad, pero si es de las pocas especies que alcanzan las aguas del continente antártico. Con todo debemos considerar como especie puramente subantartica y suele criar principalmente en islas como Malvinas, Georgía del Sur o Sandwich del Sur.

macaroni

Pingüino de Macaroni compartiendo colonia con los pingüino de Barbjio  Foto: Campaña Antártica 07/08

Es una especie altamente gregaria y gusta de criar en colonias inmensas tremendamente ruidosas. Monógamos, suelen guardan vínculos de pareja durante años, períodos de convivencia marital durante las cuales los progenitores se alternan en las tareas de cuidan y alimentar a los polluelos. Su dieta esta básicamente dedicada a la captura de Krill con pequeños aportes de pescado y pequeños calamares.

Sin duda una especie singular, bella, rebelde y llamativa,  un auténtico provocador de los mares del Sur.

Macaroni, el pingüino punk
Actualizado el 2 agosto,2016.
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La Base Antártica Chilena “Gabriel González Videla” lleva el nombre del primer presidente de un país en pisar territorio antártico y tiene su sede en Bahía Paraíso en la Península antártica, en uno de los emplazamientos mas bellos del mundo.

Gabriel Gonzalez Videla

Base Antártica Chilena “Gabriel González Videla”  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

El espacio donde se asientan las instalaciones chilenas es referido por los ingleses con el nombre de Waterboat Point, al ser el punto elegido por dos científicos británicos, Thomas Wyatt Bagshawe y Maxime Charles Lester, para realizar diversas investigaciones en el ámbito de las ciencias físicas y zoológicas. Para su supervivencia invernal construyeron un refugio con los restos de una barcaza que antiguamente transportaba aguas a una estación ballenera cercana. Hoy el punto está considerado como el sitio histórico Nº 56 y es merecedor de protección especial.

Glaciar en Gabriel Gonzalez Videla

Alrededores de la base   Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La base es uno de los lugares más visitados por los turistas antárticos, aunque curiosamente el principal atractivo del espacio no lo constituyen los destartalados restos de madera del refugio sino por la presencia histórica de varios pingüinos de inmaculado color. El albinismo es una rareza natural que resulta ciertamente atractiva al ojo humano, así la diferente pigmentación de estos pingüinos de Papúa lo han hecho objetivos de flashes y comentarios, de una forma similar a lo que pasaba tiempo atrás con el mítico Copito de Nieve.

Waterboat point Antartida

Waterboat point  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Su relevancia es tal, que los chilenos están emprendiendo una reforma en sus módulos sufragada en gran parte por la venta de souvenirs, ya que parece que este níveo animal ha encantado el territorio haciendo que todos los touroperadores opten por incluir la estación en sus paradas. La base cuenta con un museo que narra la historia de la base especialmente durante los primeros años de existencia. Dicho museo sirve también como tienda de recuerdos, siendo recomendable llevar dolares si se quiere hacer alguna compra.

Pingüino albino Antártida

Pingüino albino  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

El terreno donde se asienta la base está unido al continente por un istmo pero con la marea alta queda sumergido y los chilenos pasan a disfrutar de sensaciones insulares; lo curioso de este hecho ha provocado una de las anécdotas que más comentadas por el personal de la base. Cuentan que hace unos años llego a la Capitanía Marítima de Bahía Paraíso, que forma parte de la base “Presidente Gabriel González Videla”, un velero con un matrimonio anglófono que al parecer procuraban que su hija fuese la de menor edad en pisar todos los continentes y para ello necesitaban un certificado que reflejase su hazaña. Los militares le comentaron que no se lo podían emitir, ya que estaba la marea alta y técnicamente estaban en una isla; tal era el deseo de que la niña entrase en los libros de los récords que la pareja espero hasta la mañana siguiente hubiese marea baja y así la base estuviera unida al continente, obteniendo certificación para su logro y pasando a formar parte de la historia.

Base Gabriel Gonzalez Videla

Vista general de la Base desde el mar  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La base es visitable por los cruceros de turistas, aunque esta limitado el numero de personas que lo pueden hacer diario, hay que tener en cuenta que existe una importante colonia de pingüinos de Papúa en sus inmediaciones y su protección constituye una prioridad.

Virgen Antártida

Pequeño altar situado en las inmediaciones de la base  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La base es solo de uso estival y aunque se que no es fácil llegar hasta allí, si algún día conseguís acercaros disfrutareis de un espacio único y hermoso y perfectamente integrado en un autentico paraíso natural.


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