La estatua de Bratislava que nos observa desde las alcantarillas

Tras la independencia de Eslovaquía, la ciudad de Bratislava decidió embellecer su casco histórico con un divertido conjunto de estatuas que en poco tiempo se han convertido en uno de los símbolos turísticos de la capital eslovaca; sin duda, la más popular de todas es la de “símbolos” un simpático trabajador que nos observa desde el interior de una alcantarilla.

La estatua del “observador” (traducción literal de Čumil) aparentemente es un reflejo de los antiguos oficios de la época comunista (entre ellos el de limpiador del alcantarillado) y su actitud aparentemente era concordante con el proceder de muchos de ellos, que desmotivados por la imposibilidad de progresar o cambiar de oficio pasaban más tiempo observando el discurrir de los viandantes que trabajando.

Čumil
Esta divertida estatua es uno de los símbolos turísticos de Bratislava Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Con todo, los locales prefieren decir que realmente el protagonista de la estatua se mantenía en esa “discreta” posición para ver lo que había por debajo de las faldas de las mujeres.

Esta divertida estatua fue instalada en el punto de unión entre las calles
Laurinská y Panská y sino fuera porque normalmente se encuentra rodeada de turistas pasaría ciertamente desapercibida, de hecho han sido tantos los accidentes que ha provocado entre peatones y conductores despistados, que el gobierno local de Bratislava ha instalado una señal de advertencia de su presencia.

La estatua de Čumil es obra de Viktor Hulík y fue inaugurada en 1997 a la par que la de otras populares estatuas como la del Paparazzi, Schöner Náci, y el soldado de Napoleón.

Dice la tradición que si uno toca la cabeza del observador y pide un deseo este su cumplirá siempre y cuando no se lo comentemos a otra persona; no sabemos si realmente se cumplen los mismos o no, pero está claro que por si acaso tanto los turistas como los locales no dejan de intentarlo.


Actualizado el 14 marzo, 2019.
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Aspendos, el teatro mejor conservado de la antigüedad

El Gran teatro de Aspendos es una de las joyas arqueológicas de Turquía, un espectacular monumento que nos recuerda el grado de desarrollo y refinamiento de la sociedad greco-romana que habitaba Anatolia y que está considerado por muchos expertos como el teatro mejor conservado de la antigüedad.

En la edad antigua las actuaciones escénicas eran una de las fuentes de ocio más populares y para su representación se crearon espectaculares monumentos; uno de estos grandes recintos se construyó en la ciudad de Aspendos, situado en las cercanías de la actual ciudad turca de Antalya.

Teatro de Aspendos
Gran teatro de Aspendos Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Una acústica de leyenda

Sin duda, lo que más sorprende cuando uno visita por primera vez el teatro es su gran acústica, sorprende que cualquier voz procedente del escenario se replica por su gradería con una fuerza y claridad que aveces ni siquiera se consigue escuchar en los auditorios más modernos, esta grandiosidad sonora queda reflejada claramente en la leyenda más famosa asociada a Aspendos. Se cuenta que el gobernador de la ciudad prometía a su hija en matrimonio a quien construyese el edificio que pudiera contribuir en mayor medida a la prosperidad de Aspendos.

En un momento clave de la decisión, el gobernador visitó el teatro y se sentó en su enorme graderío cuando de pronto escuchó un susurro que decía: “tu hija será mía“. Perplejo miro a su alrededor buscando la fuente de la voz, pero no encontró a nadie, hasta que de pronto se dio cuenta de que la misma procedía del escenario y era el propio arquitecto del teatro quien la emitía. Sorprendido por la gran acústica del recinto, el gobernador le concedió el triunfo en el concurso y con el la mano de su hija.

Aspendos Turquia
Teatro de Aspendos Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Un teatro de dimensiones colosales

El nombre de aquel arquitecto se llamaba Zenon y era nativo de la ciudad de Aspendos, una potente polis del Mediterráneo fundada por colonos griegos, pero que durante siglos experimentó el dominio de innumerables pueblos y civilizaciones.

De hecho, fue durante el dominio romano, en concreto en el año 155 d.c., cuando se construyó este inmenso auditorio, que eso sí se nutrió de todos los elementos clásicos de los teatros griegos.

El teatro, que está construido aprovechando la pendiente natural de una colina, cuenta con 2 niveles de asientos diferenciados, que daba cabida a más de 10.000 espectadores, y que cuenta con una plena visibilidad que permitía la admiración plena de las actuaciones representadas en su auditorium que presumía de tener 92 metros de diámetro.

Aspendos
Vista del teatro de Aspendos Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Declive de Aspendos y reconstrucción del teatro

Con el declive de Roma, la ciudad perdería en importancia y aunque sobreviviría la conquista en el siglo XIII Imperio Selyúcida (quienes convirtieron el teatro en un palacio y posteriormente en un caravasar), ya en el período otomano terminaría su decadencia, hasta que la misma fue abandonada y sus ruinas (que son visibles en la parte posterior del teatro) se conviertieron en solo un recuerdo del esplendor de Aspendos.

El empeño personal de Kemal Atatürk, traería de nuevo a la vida el Gran Teatro, con una renovación ciertamente controvertida, en la cual se adaptó el mismo para la realización de representaciones de Opera y Ballet, pero que también permitió la valoración de todo el conjunto arqueológico y que ha convertido a Aspendos en uno de los esos lugares que si o sí hay que ver cuando uno visita Turquía.


Actualizado el 25 febrero, 2019.
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