Exiles Vigo FC, el primer club de fútbol de España

Cuando se habla del origen del fútbol español, normalmente la mayoría de los aficionados trasladan la cuna de este deporte en España a Huelva, pero el primer club constituido en España tuvo su origen más al Norte, en concreto en la ciudad de Vigo y recibió en nombre de Exiles Vigo FC.

Exiles FC
Uno de las pocas fotos existentes del Exiles FC Vigo

¿Cual es el origen del Exiles FC?

El origen de este peculiar y pionero club de fútbol surge del Exiles Cable Club, una sociedad de entretenimiento deportivo creada en Vigo en 1873 con el fin de facilitar el acceso al ocio de los trabajadores del Cable Inglés.

El Cable inglés fue una iniciativa de la Eastern Telegraph Company, una empresa británica quien creó estaciones terminales de telégrafo por todo el mundo, con el fin de facilitar las comunicaciones a nivel mundial. Este famosa compañía telegráfica eligió el puerto de Vigo por su excelente ubicación geográfica, al considerarlo como el más idóneo para comunicar, vía cable submarino, Reino Unido con España.

La creación de esta terminal telegráfica en Vigo motivó que se desplazaron a la ciudad una pequeña comunidad de trabajadores ingleses, mayoritariamente de la región de Cornualles, que al estar desplazados de su tierra recibieron el nombre de “Exiles” que en español significa exiliados.

Según las pesquisas realizadas por el investigador José Ramón Cabanelas, los trabajadores del cable y sus familiares, trajeron de su tierra natal la pasión por el “foot-ball” y ya desde el principio comenzaron a organizar partidos contra la tripulación de los barcos ingleses que atracaban puntualmente en el puerto gallego.

Estos mismos trabajadores fundarían en 1876 el Exiles Vigo FC, convirtiéndose en la primera entidad deportiva de España destinada en exclusiva a la práctica del balompié, un par de años antes que el Río Tinto Foot-ball club, considerado hasta ahora el pionero del fútbol español.

Cable Inglés
Antiguo silo donde se guardaba el Cable Inglés, estación telegráfica donde trabajaban los jugadores del Exiles FC  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Si fue el primer club de fútbol de España, ¿por qué no se le considera como el decano?

El Exiles Vigo FC, pese a ser el verdadero decano del fútbol español, nunca llego a registrarse como club de fútbol en España (si en Reino Unido), este hecho unido a que todos sus jugadores y cuerpo técnico eran británicos, provocó que su legado acabase desapareciendo con el paso de los años.

Con todo, se sabe que el equipo sobrevivió hasta principios del siglo XX (hay registros de que ganó la Copa de Pontevedra de 1907) e incluso ayudo de forma desinteresada aportando técnicos, jugadores y directivos a los otros clubes que iban surgiendo en la ciudad como el Vigo FC (1903) y el Fortuna FC (1905), entidades que tras varias fusiones acabarían originando el Real club Celta en el año 1923.

Un legado a recordar

En un país como España, en el cual el fútbol tiene tanta importancia social, debería ser obligatorio recordar aquellos pioneros quienes introdujeron este maravilloso deporte en nuestro país; porque aunque Exiles FC desapareció sin dejar mucho rastro, es evidente que contribuyó de forma significativa al surgimiento del fútbol en Galicia y en España por ello se puede afirmar sin tapujos que su ADN está presente aún en nuestro fútbol.

Por todo ello, Exiles FC es puro patrimonio de nuestra historia reciente, un grupo de “exiliados” que marcaron el camino que cambiaría para siempre la cultura de ocio de nuestro país, dejando un legado que aunque nació en el puerto de Vigo, hoy forma parte de la historia deportiva de España.



Exiles Vigo FC, el primer club de fútbol de España
Actualizado el 6 julio,2018.
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La isla de la sirena

El día avanza mientras el compás de las olas renueva la salitre de la playa, dos almas miran al horizonte en la espera de encontrar preguntas que sustenten la conversación; ambos parecemos deseosos de caer en la intimidad de los besos, pero el silencio atemoriza más que un puñal helado y no acabamos de sintonizar nuestros labios; de pronto ante nuestros ojos una sombra se introduce en las aguas dejando un rastro de sonoro chapoteo

– “¿Que ha sido eso?”  me pregunta entre curiosa y preocupada

– “Fue una sirena” le respondó ágilmente

– “O unos gamusinos no te fastidia

– “Es una sirena, porque vengo muchas veces aquí y la conozco se llama Mariña

– “Anda si además tiene nombre, esto se pone interesante” me replica en creciente ironía

– “Ves a lo lejos aquella isla, se llama Sálvora y allí tiene su hogar, si quieres agarramos la barca y te la presento

– “Venga vamos

Salvora
La sirena de Sálvora  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La isla de Sálvora es sin duda la joya más desconocida del Parque Nacional de las islas Atlánticas de Galicia, un territorio pintado por la brocha del Atlántico y que protege con su cuerpo la riqueza innata de la Ría de Arousa.

Sálvora no cuenta con los vertiginosos acantilados que caracterizan sus archipiélagos hermanos de Cíes y Ons, pero guarda innumerables tesoros que son dibujados en un lienzo único que incluye playas de virginal arena, un pequeño bosque donde se refugian ciervos y caballos salvajes (traídos en el pasado a la isla para uso cinegético) y un hermoso faro, que en su nocturna actividad ilumina el antiguo pazo propiedad de la familia de los Otero-Goyanes. 

Un paraíso donde anidan incontables aves, que buscan su sustento en unas aguas ricas en fauna piscícola. Mar de aguas cristalinas, donde es frecuente ver surfear a grupos de arroaces, cuya acuática danza camufla muchas veces las inmersiones de Mariña, el ser más famoso de la isla.

Cuenta la leyenda que el héroe medieval Roldán, encontró anónimo refugio en la isla de Salvóra; así un día paseando por la playa, el héroe de la lucha contra los sarracenos, se encontró a una sirena moribunda en la orilla, sin dudarlo un segundo la rescató y cuidó de ella hasta que se recuperó totalmente de sus heridas.

Roldán no pudo evitar enamorarse de la sirena, la cual era incapaz de hablar y por ello al desconocer su nombre, decidió llamarla Mariña como hija del mar que era. El amor no tardaría en surgir entre ambos y acabaron por tener un hijo al que denominaron Juan.

Un día, en coincidencia con la festividad del santo de su hijo, Roldán tomó a su hijo en brazos y procedió a saltar una hoguera; Mariña desconocedora de la tradición y pensando en un trágico destino para ambos, emitió un gran grito, recuperando de súbito su bella voz.

El hijo de Roldán y Mariña crecería feliz y al hacerse mayor abandonaría la isla fundando con el tiempo uno de los linajes más famosos de Galicia el de los Mariño. Al morir Roldán, Mariña volvió al mar y se convirtió en la eterna guardiana de la isla, compartiendo sus funciones con el espíritu de su amado.

Pazo Otero-Goyanes
Antiguo Pazo de los Otero-Goyanes en la isla de Sálvora  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

– “Aquí esta, te presento a Mariña

– “Bahhh… eso es solo una estatua de una sirena”

– “Ya… pero es que Mariña es muy escurridiza y no se deja ver fácilmente, pero a veces se le puede ver varada en esta playa recordando a su amado Roldán”

– “¿Cuanto tiempo ha pasado desde que marchó para siempre su amor?”

– “Pues casi 12 siglos…”

– “Que mentiroso eres, si fuera cierto tu “sirenita” ya debería haber muerto”

– “No, porque se dice que Neptuno concede a los seres del mar la posibilidad de ser eternos, para ello deben encontrar durante la marea baja a un humano a quien amar”

– “¿Así? pues entonces quiero ser sirena y nadar para siempre entre corales y delfines”

Sin mediar más palabra, ella se desnudó y fue corriendo al encuentro del mar mientras el sol del atardecer dibujaba trazos de colores sobre su bello cuerpo; jugaba a ser sirena mientras yo no pude evitar enamorarme aun más de ella, como un marino griego listo a sufrir eternamente su condena.

Regresamos antes de que la noche oscureciese el perfil de la costa, tras amarrar la embarcación la acompañé hasta su casa sin apenas saber que decir; a los pies de su puerta nos dispusimos a hacer el ritual de despedida, pero su boca no se dirigió a mi mejilla y busco contacto con mis labios, tras ello sentí un beso que se alargó durante minutos y que terminó con un susurro en mi oído.

– “Te vuelvo a ver durante la baja mar”

La isla de la sirena
Actualizado el 26 febrero,2018.
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