La campana de Mademoiselle de Turmel

Resulta curioso, pero muchas de las leyendas que han pervivido hasta nuestros días narran trágicas historias de amor; una de las más famosas asociadas a la ciudad de Metz en Francia narra el origen de la campana más famosa de su catedral, bautizada por el nombre de “la campana de Mademoiselle de Turmel“.

Metz
La Catedral de Metz, desde donde cuelga la famosa campana de Mademoiselle de Turmel Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Anne de Turmel, era la hija del alcalde de Metz y estaba prometida con un joven adinerado llamado Jean Régnault. Cuenta la leyenda, que una noche la señorita de Turmel se encontraba en casa a la espera de encontrarse con su amado, pero el nerviosismo comenzaba a apoderarse de ella al ver que no tenía noticias de su futuro esposo; frágil compostura que se quebraría definitivamente cuando un desgarrador grito rompió el silencio de la noche de Metz.

Temiéndose lo peor Anne se quedó despierta toda la noche, pero su amor nunca volvería a sus brazos. Al día siguiente, el cuerpo de Jean fue encontrado flotando en las aguas del río Mosela, había muerto tras ser atacado por un grupo de ladrones.

Mosela Metz
El río Mosela a su paso por la ciudad francesa de Metz, lugar donde fue encontrado el cadáver del prometido de Mademoiselle de Turmel  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La familia de Turmel estaba en shock y el padre de Anne, Joseph, decidió imponer un toque de queda para mejorar la seguridad de la ciudad y que no se repitieran nunca más estos trágicos sucesos; restricción de movimientos horarios que a partir de ese momento sería anunciada por una nueva campana de bronce.

Durante la fundición de la campana, Anne arrojó su anillo de compromiso en el molde como forma de homenajear para siempre a su amor perdido, campana que cada día a las diez avisa a los viandantes de Metz de la llegada de la noche, a la par que nos recuerda el eterno dolor de Mademoiselle de Turmel.


La campana de Mademoiselle de Turmel
Actualizado el 19 julio,2018.
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Estrasburgo, una de esas ciudades que todo viajero debería conocer

Donde muere Francia y la frontera adquiere acento teutón, se levanta galana la ciudad de Estrasburgo, una de las capitales de la Unión Europea y uno de esos lugares que por su historia y belleza todo viajero debería visitar.

Epicentro político de la histórica región de la Alsacia, Strasbourg es una ciudad que destila cultura y arquitectura con galones, de hecho su casco histórico es patrimonio de la humanidad por la Unesco desde 1998.

Estrasburgo Francia
Estrasburgo y su belleza innata  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Una catedral que roza el cielo

Un patrimonio de aire medieval concentrado en la conocida como la Grande Île, una isla rodeada por ríos de extraña denominación numérica y cuyo centro neurálgico está coronado por la dominante presencia de la Catedral de Notre-Dame.

La catedral católica de Estrasburgo es de esos edificios que no dejan indiferente, no solo por la excelencia de su estilo gótico tardío, sino principalmente por su altura, de hecho desde el siglo XVII hasta mediados del siglo XIX fue la catedral más alta del mundo; un templo que destaca por su torre campanario y que alberga en su interior un interesante reloj astronómico que hará las delicias de los soñadores.

Catedral de Estrasburgo
Catedral de Estrasburgo, uno de las más altas del mundo Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Una “gran isla” llena de secretos

La plaza donde se alza este celestial templo, exhibe innumerables edificios que muestran el poder económico de la burguesía de Strossburi (como se denomina la ciudad en alsaciano) y cuyo mayor ejemplo es laMaison Kammerzell, uno de los ejemplos más destacados de la arquitectura gótica de la ciudad.

Pero la Grande Île no acaba aquí, su casco urbano se llena de palacios, iglesias y edificios gubernamentales que mutan del renacentismo al gótico o al barróco y que se integran en una red de calles, que desfilan por el centro aprovechado al milímetro el espacio y que puntualmente se abren al aire libre con plazas de hermosa factura como la que homenajea al héroe local el General Kleber.

Plaza Kléber Estrasburgo
Plaza Kléber  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Una Pequeña Francia que enamora

Pero no todo en Estrasburgo se define con grandes adjetivos, el barrio de la Pequeña Francia (Petite France en francés) es de esos lugares que enamoran a primera vista, con casas de madera de coloridas fachadas y en el que las contraventanas son parte inherente a la decoración exterior; predios que antaño alojaban a curtidores o pescadores quienes aprovechaban los desvanes de sus inclinados tejados como secaderos.

Edificios que muchas veces albergaban molinos, que aprovechaban la fuerza de los canales para obtener esa harina que acompaña a muchos de los deliciosos platos de la gastronomía de Alsacia y que hoy se pueden degustar en los innumerables restaurantes del barrio.

La Petite France muere en el momento que se alzan los cuatro torres de los Ponts Couverts, un conjunto de puentes que atraviesan canales y esclusas, creando una de las estampas imborrables que siempre uno guardará de Estrasburgo.

Petite France
La petite France  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La Estrasburgo moderna y cosmopolita

Pero no solo de edificios históricos vive Estrasburgo, la modernidad arquitectónica domina muchos espacios públicos como uno puede apreciar cuando ve la espectacular cubierta del Gare de Strasbourg, una burbuja de diseño que cubre una de las mayores estaciones de tren de Francia.

Pero especialmente esta vanguardia es visible en el barrio internacional donde se asientan los principales edificios burocráticos y diplomáticos; no hay que olvidar que Estrasburgo es una de las ciudades claves del engranaje de la Unión Europea, de hecho aloja importantes sedes como la del Parlamento Europeo, el Consejo de Europa o la Corte de Derechos Humanos, edificaciones todas de diseño innovador que dan a la ciudad esa imagen moderna y multinacional que tanto la identifica.

Parlamento europeo
Sede Parlamento europeo de Estrasburgo  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Una ciudad de mil encantos

Estrasburgo es una ciudad de ciudades, barrios con personalidad propia y calles plenas de vitalidad y de esencia cosmopolita donde los los idiomas se entremezclan armoniosamente.

Una urbe de medio millón de habitantes, que disfrutan de una colección monumental única, un tesoro abierto que también está abierto a quien quiera acercarse a este encantador rincón de Francia, porque Estrasburgo es de esas ciudades que aun viajero siempre le gusta conocer.

Estrasburgo, una de esas ciudades que todo viajero debería conocer
Actualizado el 15 mayo,2017.
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