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Milán atesora un rico patrimonio histórico que ha conseguido sobrevivir a las mil y una guerras que ha afectado a la capital de Lombardia a lo largo de su historia; de ese legado arquitectónico podemos destacar el Castello Sforzesco, una sobresaliente fortaleza medieval con la cual los milaneses han mantenido una historia de amor-odio y que hoy en día constituye uno de los monumentos más conocidos de la ciudad junto al Duomo y a la galería Vittorio Emanuele II.

Castello Sforzesco

Entrada al Castello Sforzesco en Milán  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

RESIDENCIA DE LA FAMILIA SFORZA

Aunque el castillo fue construido entre 1360 y 1370 por la familia Visconti, sería la saga de los Sforza quienes tras conquistar la ciudad en 1450 y darían eterno nombre a este imponente monumento.

Franzesco Sforza, líder de la familia, amplió y embelleció el castillo con el fin de que la población se reconciliase con el mismo, ya que la fortaleza recordaba lo peor del sanguinario gobierno de los Visconti; para esta tarea contrató al arquitecto conocido como Filarete que realizó importantes reformas en el edificio, entre las que destaca el levantamiento de la torre que hoy en día lleva su nombre y que se ha convertido en su elemento más emblemático; pero Filarete,  no fue el único artista que dejó su impronta ya que otros grandes artistas como Leonardo Da Vinci pintaron varias de las salas del recinto.

Castillo Milan
Torre Filarete  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

SÍMBOLO DE LA DOMINACIÓN EXTRANJERA

El edificio pasaría por diferentes manos extranjeras desde que los franceses ocuparan el mismo en 1499, siendo la ocupación española del siglo XVI una de las más significativas, ya que estos prescindieron del uso residencial del mismo y lo alteraron para que pudiera servir de bastión militar, una fortaleza que no solo tenía fines defensivos ante ataques externos, sino que desde la misma los gobernantes foráneos podían controlar la frágil lealtad de la población local.

Este vínculo con la dominación extranjera generó un sentimiento de desafección hacía el edificio que se mantendría con los siglos, hasta el punto que muchos ciudadanos abogasen por su derribo en varias ocasiones.

UNO DE LOS MUSEOS MÁS IMPORTANTES DE MILÁN

El fin de las guerras napoleónicas y la reunificación italiana en el siglo XIX, provocaron que el castillo fuese cedido al ayuntamiento, quien construyó un gran parque público en parte de sus terrenos y restauró alguno de los edificios del complejo como el caso de la Torre de Filarete que llevaba siglos parcialmente derruida, tras una explosión ocurrida en 1521.

Durante la II Guerra mundial, el edificio sería dañado siendo ampliamente renovado tras la contienda, momento en el que se decidió que sus extensas salas sirviesen de contenedor cultural de varios museos y colecciones de arte.

Monumentos Milán
Interior del Castello Sforzesco Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

EL CASTELLO Y SU NUEVO VÍNCULO CON LOS MILANESES

Poco a poco los milaneses han ido aceptando el perfil amurallado del castillo como uno de los elementos más singulares y hermosos de su casco urbano, olvidando definitivamente los vínculos negativos asociados al mismo.

Tanto el interior del castillo como su parque, se han convertido en uno de los lugares de esparcimiento más concurridos por los milaneses que disfrutan de su belleza y céntrica ubicación; un sentimiento compartido con los turistas, que tras extasiarse con el potencial comercial de la Vía Dante, desembocan frente a frente con en este histórico edificio, que resume como ninguno la rica historia de la ciudad de Milán.

Milán
El interior del Castillo alberga importantes museos y colecciones de arte  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Castello Sforzesco, de odiada fortaleza a emblema de Milán
Actualizado el 17 julo,2017.
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Desde nuestra perspectiva moderna nos cuesta aceptar que en el pasado el paisaje de las antiguas ciudades estado italianas se veía jalonado por innumerables y trepidantes torres que crecían al calor de la rivalidad entre las familias locales, monumentos que aun son visibles en localidades como San Gimignano o Florencia.

La ciudad de Bolonia era una de esas urbes que se dejaba llevar por el encanto de la altura, de hecho si pudiéramos transportarnos a los siglos XII y XIII observaríamos que su skyline estaba lleno de torreones que rozaban en algunos casos los 100 metros y que dejaban una panorámica de postal más propia de una metrópolis actual.

Bolonia medievo

Representación de la ciudad de Bolonia durante el medievo Fuente: wikipedia

Obras de ingeniería de altos vuelos que servían generalmente de atalayas o de fortines defensivos, aunque muchas veces eran también usadas para espiar o encarcelar enemigos; con todo su construcción generalmente tenía fines propagandísticos ya que la posesión de una torre era considerado como un símbolo del poder y riqueza y el hacerla más alta que los rivales locales era un punto de extra de prestigio.

El declive de un modelo urbano

Torre de Asinelli

Torre de Asinelli, uno de lo principales símbolos de Bolonia Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La mayoría de las torres de la ciudad, cuyo número llego a rondar el centenar, fueron desapareciendo con el paso de los siglos; muchas fueron derruidas con los sucesivos planes urbanísticos, mientras otras sucumbieron a las guerras o a su pésimo diseño ya que su exceso de altura y sus malos cimientos provocaban constantes derrumbes o colapsos.

Actualmente resisten menos de veinte torres aunque solo dos (la de Garisenda y Asinelli) mantienen unas dimensiones lo suficientemente dignas para que el público moderno las mire con respeto y admiración.

Ambas torres son del siglo XII y se sitúan en un cruce de caminos en pleno centro de Bolonia; convertidas en el principal reclamo turístico de esta ciudad universitaria, sorprenden por su grado de inclinación que en el caso de la de Garisenda no desmerece en nada a la de la mítica Torre de Pisa, hecho que obligó a que en el pasado fuese recortada en altura.

Hoy en día tiene 48 metros de altura, cifra que pese a ser soberbia no puede competir con los 97 metros de la torre de Asinelli, que pese al paso de los años sigue siendo uno de los techos urbanos de la región de Emilia-Romagna.

Torres inspiradoras

Torres inspiradoras para poetas como Dante, que menciona varias veces en su Divina Comedia a la Torre de Garisenda, o arquitectos como Minoru Yamasaki, quién tomó de ellas ideas para construir sus célebres Torres Gemelas de Nueva York; iluminación lógica porque Bolonia fue la Manhattan del Medievo, una ciudad llena de torres que aspiraban a “rascar” el cielo y que embellecen el entorno vital de esta latente urbe.

Torre de Garisenda

Torre de Garisenda Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Bolonia, la Manhattan del Medievo
Actualizado el 8 marzo,2017.
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