Catedral de Basilea, uno de los símbolos nacionales de Suiza

A veces, cuando planificas un viaje los planes salen como no te los esperas, así la ciudad francesa de Estrasburgo se nos había quedado más pequeña de lo esperado y en un día  ya habíamos disfrutado de todo su encanto, así que con varias fechas ya reservadas de hotel analizamos las combinaciones de transporte público y acabamos encontrando un bus ida y vuelta en el día, que nos llevaría hacia la ciudad suiza de Basilea.

Basilea
Fachada de la catedral de Basilea Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Tras un no muy largo viaje nos encontramos con un día bastante plomizo en una ciudad más industrial de lo que esperábamos y de la que no teníamos absolutamente ni idea de lo que visitar, de hecho recuerdo que paramos en la primera cafetería que divisamos y tras pagar un dineral por un rancio croissant y un café con leche, decidimos preguntar a las camareras quienes, a nuestro pesar, nos dijeron que no había nada que ver en Basilea y que marcháramos ipso facto a Zürich.

Al ser natural de una ciudad industrial poco valorada como Vigo, siempre he sido sospechoso de ese tipo de comentarios, porque evidentemente hay ciudades más bellas que otras, pero siempre hay cosas que ver y a veces las personas locales son las más criticas con su propia tierra, por eso le dije a mi pareja, deseosa de cambiar de destino, aquello “nos quedamos igualmente, que seguro que al menos tendrá una catedral“… y sí la tenía y era muy bella, además de que la ciudad tenía su encanto y valió la pena visitarla.

La catedral de Basilea (Basler Münster en alemán) sorprende inicialmente por el rojizo color de su fachada construida con arenisca, un tipo de roca sedimentaria que dibuja una fachada de estilo gótico con dos torres que se elevan hacia el cielo, rompiendo su simetría en sus últimos escalones lo que deja una extraña sensación al verlas desde la gran plaza que bordea la catedral.

La anchura de la plaza permite divisar como el tejado de la catedral, en su rica diversidad cromática, rompe la dominancia del rojo y da sensación volumétrica a una nave en cruz latina cuyo cuerpo muere a la altura de un barranco-mirador, donde uno puede divisar el lento pasar del Rin y de sus ecológicos transbordadores de cable.

Basel
Catedral Basilea  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Esta iglesia de culto protestante, aunque inicialmente fue católica, tiene un interior no especialmente llamativo, pero que guarda las tumbas de dos ilustres de la humanidad como es Erasmo de Rotérdam y el matemático Jakob Bernoulli, ejemplo de la importancia de este templo.

La Catedral de Basilea está considerada y protegida por ser uno de los monumentos nacionales suizos más relevantes, un templo que por si solo justifica la visita a la dinámica y siempre interesante ciudad de Basilea y cuyo recuerdo siempre estará presente en mi memoria.



Catedral de Basilea, uno de los símbolos nacionales de Suiza
Actualizado el 6 julio,2018.
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Los ecológicos transbordadores de cable de Basilea

Hacemos sonar la campana tal como nos habían indicado y oteamos la otra orilla con curiosidad para ver si el barquero reacciona a nuestra presencia; dicho y hecho pasados unos segundos la barcaza comienza a moverse y se dirige ya hacía nuestra posición en puro silencio sepulcral, por momentos nos sentimos como si estuviéramos en el Hades y el mismo Caronte estuviera a punto de llevarnos de paseo.

Pese a mi extenso bagaje marinero, reconozco que hasta mi reciente visita a Basilea en Suiza nunca había escuchado hablar de este tipo de transporte, y eso que aparentemente existe en muchos lugares del mundo, pero fue verlos moverse en directo y caer enamorado porque sin duda los transbordadores de cable son uno de los medios de comunicación más sorprendentes que haya conocido nunca.

Basilea
Transbordador de cable en Basilea Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Cierto es que a día de hoy la función de estos centenarios ferrys es limitada, ya que el ritmo laboral y social de la vida moderna hace que los suizos apuesten más por los innumerables tranvías que cruzan por doquier la ciudad, pero con todo en el pasado muchos habitantes del cantón cruzaban las turbias aguas del Rin haciendo uso de estos curiosos barcos sin motor propulsados únicamente por la acción de la corriente y que están dirigidos en su devenir por un cable que cuelga en altura.

Barcazas ecológicas que unen orillas en lentas travesías que permiten al pasajero disfrutar del paisaje urbano de Basilea, que tiene en su ribera su máxima explosión visual con edificios plenos de carácter entre los que sobresale su hermosa catedral.

Cuatro líneas únicas y complementarias y que se conectan perfectamente con las paseos turísticos ofertados por la ciudad; una vía de transporte ideal para turistas y fotógrafos, o sencillamente para aquellos que aman el sentir del viento y que disfrutan tomándose la vida con tranquilidad.

Los ecológicos transbordadores de cable de Basilea
Actualizado el 18 abril,2016.
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