Archivos de la categoría ‘Parajes naturales’

Allá donde Europa se convierte en Atlántico, parece el lugar elegido por el sol para descansar de su cálido ciclo, un encuentro entre el astro y el mar lleno de simbolismo que es visible en todo su potencial desde Cabo Home, un pedazo de costa que no deja indiferente al visitante, hecho que lo ha convertido en uno de los destinos de moda de Galicia.

Cabo Home Galicia

Cabo Home durante un atardecer  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Para acercarnos a esta tierra mágica donde la sal espolvorea pinos y acantilados, deberemos dirigirnos al extremo occidental de la península del Morrazo en el término municipal de Cangas donde se alza este famoso espacio natural protegido; allí tras serpentear por las escasas casas de la parroquia de Donón nos vemos pronto refrescados por el viento que da sentido a la denominada Costa de la Vela, un paisaje que sirve hermosa transición entre las rías de Vigo y Pontevedra. Este aire que en su invisible devenir se une a las olas, dibujando un paisaje agreste pero que deja una fuerte impronta en nuestros ojos.

Cabo Home Cangas

Acantilados de Cabo Home  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Tras nuestra llegada a la famosa Caracola, podemos optar por visitar el Monte Facho, donde nos espera un castro gallego y unas vistas de impresión o sino podemos recorrer una carretera sin asfaltar que nos llevará a la playa de Melide, cuyas frías aguas no invitan tanto al baño como otros arenales de la zona pero que cuenta con un entorno único, configurado por la mezcla de dunas y pinares y que tiene como extra impagable el poder observar sin reparos la grandeza visual de las Islas Cíes.

Playa Cabo Home

Playa de Melide con las islas Cíes al fondo  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Playa de revista que se encuentra flanqueada por hasta 3 faros donde los enamorados se besan con ternura mientras se sacan fotos para imortalizar tan bello recuerdo; colosos de luz que de noche iluminan una costa llena de acantilados donde la espuma de las olas esconde la figura de los preciados percebes.

Costa da Vela Galicia

Costa da Vela con el monte Facho al fondo  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Muchos optan por deslumbrarse con el atardecer al pie de los faros, pero la mayoría vuelve al punto de inicio de esta mágica, la famosa caracola obra de Lito Portela. Una escultura construida para que la gente escuche el sonido del mar en el interior de su metálica estructura, pero que parece orientada a crear un marco de hermosura a la muerte del sol; fenómeno diario que puede ser plasmado en imágenes pero solo puede descrito por poetas y artistas que entiendan lo divino.

Caracola Cabo Home

Atardecer en la escultura de la caracola en Cabo Home  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño


Cabo Home, donde el atardecer es arte
Actualizado el 1 septiembre,2017.
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Hay cientos de rutas en Galicia pero la del río Mao en el municipio orensano de Parada de Sil es de las que enamoran a los incrédulos, porque el devenir de su pasarela parece dirigirnos hacia el mismísimo cielo en un éxtasis natural que nos obliga a declarar incompleta la belleza de la Ribeira Sacra hasta que uno no conoce este camino de interminable belleza.

Río Mao

Senda del Río Mao  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La senda es pura fantasía visual incluso antes de iniciarla, ya que uno accede a la misma a través de una carretera de curvas infinitas cuyos giros dibujan con arte de delineante la pendiente de la ladera, creando terrazas donde el vino se nutre de la calidad de la tierra. Una vez traspasada la frontera de los viñedos, el bosque se abre paso y allí a la altura de una antigua central eléctrica, hoy en día albergue, nace la célebre serpiente de madera que sin veneno desciende en cota al compás del río.

Durante casi un kilómetro cientos de arboles de autóctono pedigree llenan de hojarasca otoñal los tablones y regalan fotografías a los visitantes quienes atraídos por la vista y el fluir de las aguas parecen dirigir su paso hacia el majestuoso río Sil, creador de los cercanos cañones y receptor de toda la savia del Mao.

Río Mao

Río Mao justo antes de confluir con el Sil  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La pasarela de madera acaba y comienza nuestro sollozo peregrino; lagrimas que parece que han ensanchado el río creando espacios aptos para los cormoranes y los amantes de la pesca. La ruta continua y gana de nuevo pendiente a la altura de una aldea de ario acento rural y cuyos moradores seguramente se harán cargo de las terrazas cercanas. Monumentos al vino erigidas para mayor gloria del dios Baco, quien dicen que espera a catar su cosecha al pie del río Sil, lugar donde muere nuestra ruta y en donde comienza nuestro gozo eterno.

La senda del río Mao, pasarela hacia el cielo
Actualizado el 19 enero,2016.
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