Golem, el coloso judío de Praga

Hay muchas leyendas asociadas a la ciudad de Praga, pero quizás la más conocida sea la del Golem, una colosal criatura nacida para proteger a la comunidad judía y cuya fama se ha extendido a lo largo y ancho del mundo, convirtiéndose en uno de los símbolos más reconocibles de la República checa.

La historia nace de un personaje real Judah Loew ben Bezalel, un sabio rabino del siglo XVI fuertemente interesado en el mundo místico y en los entresijos de la cábala. La leyenda afirma que este erudito, tras años de estudio, fue capaz de descifrar la palabra con la que Dios concedía la vida; listo a probar su descubrimiento recogió arcilla de las orillas del río Moldava y creo un ser de apariencia humana, pero sin alma que paso a ser conocido por el nombre de Golem.

Golem Praga
Representación del Golem en las calles de Praga Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

El Golem no solo no hablaba, sino que no tenía voluntad propia y era dirigido como una marioneta por el rabino quien le introducía un papel cada día en su boca con la mágica palabra para darle la vida. Golem era obediente y puro en fuerza bruta y por ello no solo ayudaba al rabí en su trabajo diario en la Sinagoga Staranová, sino al hacerse cada vez más grande se convirtió en el guardián del gueto de Praga, el cual estaba constantemente amenazado por los ataques antisemitas.

El rabino retiraba antes de cada Sabbat el papel de la boca del Golem ya que de no hacerlo se volvería incontrolable; por desgracia un sábado Judah olvidó realizar su rutina y el ser autómata perdió su carácter dócil y obediente y arraso con todo lo que estaba a su paso.

Staronová synagoga
Sinagoga vieja-nueva de Praga, donde la tradición ubica la leyenda del Golem Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

El rabino logró finalmente controlarlo, pero el suceso convenció a Judah Loew de lo peligroso de las consecuencias de jugar a ser Dios, así que decidió enterrar en secreto al Golem y destruir la palabra mágica que le daba vida, prediciendo que cuando la comunidad judía estuviera en problemas, un rabino sabio lo haría volver de su destierro.

No se sabe exactamente donde yace este ser mitológico, pero muchos consideran que se esconde en el ático de la Sinagoga Vieja-Nueva (Staronová synagoga en checo), aunque otros afirman que sus restos fueron trasladados a escondidas a otro emplazamiento de Praga.

Este donde este enterrado, el Golem es un mito con varios siglos de existencia que ya forma parte del ADN de Praga, un relato para niños y adultos que se ha convertido en uno de los símbolos turísticos de esta hermosa capital.


Golem, el coloso judío de Praga
Actualizado el 10 noviembre,2017.
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El peregrino gallego que creó el símbolo de Portugal

gallo de Barcelos

El temor había envenenado el alma del concelho de Barcelos, un crimen sin resolver había alterado esta tranquila localidad del Norte de Portugal y las autoridades se veían presionadas para encontrar pronto a un culpable; esta ansía se transformaría en ceguera la cual acabaría por arrastrar a un peregrino gallego ante la justicia dando origen a la popular leyenda del Gallo de Barcelos.

Las voces del pasado cuentan que un día apareció en la villa un devoto del apóstol, que movido por una promesa dirigía sus pasos hacía la Catedral de Santiago. Su llegada levantó muchas sospechas, rumores que se convirtieron en acusaciones y que llevaron al peregrino a ser sentenciado por muerte a la horca.

gallo de Barcelos
El gallo de Barcelos símbolo de Portugal  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Como última voluntad y deseoso de demostrar su inocencia, pidió citarse ante el juez que con desidia le recibió mientras estaba a punto de comerse un gallo con unos amigos. Visto que sus peticiones de clemencia no servían para convencer al juez, exclamó a los asistentes que era tan cierto que él era inocente, como que ese gallo iba a cantar en cuanto le ahorcasen.

El juez y sus amistades se rieron del peregrino que fue dirigido sin demora a su fatal destino. Ya lista toda la parafernalia de la horca y con el acusado con la soga al cuello, el gallo asado del juez se alzó sobre la mesa y comenzó a cantar con una fuerza inaudita. Consciente ahora de su error el juez salió corriendo hacia al patíbulo para encontrarse al gallego aun vivo ya que un nudo mal hecho había impedido su muerte. El juez contó lo sucedido y el pobre hombre fue declarado inocente y pudo continuar su ansiado camino a Santiago.

La leyenda no cuenta si el pueblo de Barcelos encontró al verdadero culpable, pero sí que dice que años más tarde el peregrino regresó para esculpir un crucero que en piedra conmemora el milagroso suceso.

El mensaje universal de justicia que difundía esta leyenda hizo que el “galo de Barcelos” se hiciese popular por todo el país y empezase a ser usado en muchas de las artes decorativas portuguesas; ya en tiempos más recientes la necesidad de crear una simbología nacional tanto en lo turístico como en lo identitario, llevó a los lusos a escoger oficiosamente al gallo como imagen del país, alegoría nacional creada indirectamente por la promesa de un peregrino gallego.

El peregrino gallego que creó el símbolo de Portugal
Actualizado el 18 mayo,2017.
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