De como una foto de mi blog acabó siendo portada de un libro argentino

Muerte

Suena extraño pero los cementerios son de esos lugares que siempre me gustan visitar en mis viajes, espacios de los que muchos huyen por el fuerte sentimiento de dolor o miedo que trasmiten pero que resultan vitales para la reflexión y el aprendizaje sobre la vida.

Escuelas de historia y de religión, los camposantos son verdaderas lecciones de antropología humana, ya que sus detalles nos cuentan como han evolucionado las distintas sociedades y nos ayudan a comprender mejor la naturaleza humana. Además muchos cementerios son verdaderos museos al aire libre, con obras y expresiones artísticas que impactan al visitante, porque en el momento de la muerte los sentimientos se desbordan y de esas emotividad parece contagiarse los artistas del arte fúnebre.

En la ciudad de Vigo contamos con un cementerio muy singular que incluso es desconocido por la mayoría de sus ciudadanos y que sorprende a quien osa entrar por sus puertas, estoy hablando del Cementerio de Pereiró. En mis frecuentes excursiones suelo llevar a la gente a conocerlo tras visitar el hermoso parque de Castrelos y absolutamente todos, pese a su rechazo inicial, vuelven fascinados, especialmente los extranjeros ya que los mismos descubren cuan diferente es su forma de ver la muerte a la nuestra.

Muerte
Portada del libro “Muerte, política y sociedad en la Argentina”, que esta ilustrada por una foto que tomé en el Cementerio de Pereiro en Vigo

En mi “ruta turística” suelo llevarles en primer lugar ante la que para mi es una obra de arte con mayúsculas, se trata de una escultura de la muerte que se acerca con sigilo a una joven dama. La imagen es simbólica a la vez que trágica, reflejo en piedra del sentir de unos padres que vieron perder a sus tres hijas.

Esta escultura, para mi la mas espectacular de la ciudad, fue el motivo de mi primera visita al cementerio y motivó un artículo que titulé “Caminando por cementerios” el cual fue publicado en Planeta Tour en 2013 y que fue ilustrado con la foto que acompaña a este post. Pese a que fue un artículo en el que puse mucha alma, el mismo pasó discretamente por la vida del blog y tuvo unas visitas muy modestas, pero curiosamente años mas tarde la imagen llamó la atención de una editorial argentina editorial “Edhasa” que este verano se puso en contacto conmigo ya que querían que la misma ilustrase la portada de un nuevo libro.

La muerte
La imagen original que acabaría siendo portada del libro  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

En principio no me podía creer que alguien desde el otro lado del mundo hubiera encontrado mi foto y quisieran que la misma decorase un ensayo sociológico sobre la muerte y sus relaciones con la política y la sociedad. Investigue un poco por internet a los autores, Gabriel Kessler y Sandra Gayol, y para mi sorpresa descubrí que los mismos venían del mundo académico y tenían en su haber un importante curriculum literario y un prestigio mas que contrastado.

Ante esto por un lado sentí un cierto orgullo por el hecho de que una foto mía pudiera acabar siendo la portada de un libro de autores que eran entrevistados en los mas prestigiosos diarios argentinos, pero por otro lado no acaba de entender porque estaban interesados en una foto de un cementerio de Vigo para un libro que seguramente versaría sobre Argentina, así que le pregunte a la chica que se había puesto en contacto conmigo porque la habían escogido y me respondió:

“los autores estaban en la búsqueda de una imagen representativa para la cubierta del libro y dieron con esta estatua del cementerio que es francamente fabulosa. Cuando nos comentaron lo que querían iniciamos la búsqueda y dimos con su página. Su foto tiene un ángulo genial, perfecto para lo que buscábamos, capta el acecho de la muerte. Realmente tiene impacto. Por eso nos decidimos a comunicarnos de inmediato”

Tras pensarlo mucho y darle mil vueltas acabe aceptando la propuesta; fundamentalmente lo hice porque el libro tenía un carácter académico y porque en el fondo siempre es un punto a favor apuntar en tu curriculum de escritor (si realmente me puedo considerar así) que una editorial extranjera se haya fijado en tu trabajo, pero sobre todo lo hice por el orgullo interior que supone guardar en tu biblioteca un ejemplar de un libro encuadernado por el enfoque y la visión que tuviste al admirar una pieza de arte.

Es curioso como da vueltas la vida, un paseo realizado en 2013 se tradujo en una foto que hoy embellece y da fuerza al recién publicado libro Muerte, política y sociedad en la Argentina”, una reflexión sobre cómo la muerte ha sido pensada y sentida y de qué manera se la ha representado; una obra centrada en Argentina pero cuya fachada exterior te traslada a un cementerio singular y hermoso, una joya arquitectónica que resulta desconocida en gran medida por los vigueses pero que enamoró a dos prestigiosos académicos; un reflejo de que no sólo Vigo es una ciudad hermosa y llena de secretos, sino que sus expresiones artísticas son universales y capaces de emocionar incluso a los que viven en la otra parte del mundo


De como una foto de mi blog acabó siendo portada de un libro argentino
Actualizado el 22 enero,2016.
Publicado por

Anuncios

Atrapados entre el hielo y la pantalla

Rescate del Endurance

La Antártida nos regala horas de belleza tras agotadoras jornadas de trabajo; el sol que nunca muere del verano austral ilumina una de esas postales de hielos ante la cual cualquier adjetivo se queda corto. Ponemos rumbo a isla Livingston a visitar a nuestros compañeros de Juan Carlos I. Son dos horas y media de tránsito, de paz y calma, ideales para ver alguna película, pero ante mi asombro veo que con cierto masoquismo la dotación ha escogido “Atrapados en el hielo”, un documental que narra las vivencias de Ernest Shackleton y la tripulación del Endurance.

Endurance
El Endurance atrapado entre los hielos del Mar de Weddel

La atención resulta máxima en la sala y nadie despega de los ojos de la pantalla, porque la expedición del Endurance es una de esas historias de superación humana ante la adversidad que inspiran y te hacen reflexionar. A principios del siglo XX viajar a la Antártida constituía una epopeya, una tierra incógnita e inhóspita que exigía sacrificios pero que solía conceder la fama a quien lo intentaba. Shackleton anhelaba las mieles del honor y el reconocimiento y por ello contrató a un grupo de expedicionarios con el fin de ser los primeros en atravesar a pie el continente antártico (uno de los pocos retos polares que quedaban por conseguir), sin embargo su expedición se convertiría en leyenda por motivos bien distintos.

En enero de 1915 el buque Endurance quedó atrapado en los hielos del mar de Weddel. Sin más alternativa que esperar el deshielo, permanecieron acampados sobre un hielo flotante durante diez meses alimentándose a base de pingüinos y focas, hasta que en noviembre las maderas se desquebrajaron y el buque acabo por hundirse. Tras unos meses de incertidumbre decidieron embarcarse en una larga marcha que tenía como objetivo alcanzar nuestra querida isla Decepción (de aquella la base Gabriel de Castilla aún no existía, pero aun operaba la estación ballenera), pero sus planes se vieron frustrados por las corrientes y ante la perspectiva de no alcanzar nunca la “isla del engaño”, decidieron que su única elección era poner rumbo a la isla Elefante.

 Endurance
El Endurance tras desquebrajarse como consecuencia de la acción del hielo

Tras una penosa navegación hicieron pie en la isla, donde montarían un “acogedor” campamento con la estructura de los botes. Pronto se encontraron con un complejo dilema, ya no se encontraban en un peligroso hielo flotante, pero la isla se encontraba lejos de cualquier ruta y ni siquiera los cazadores de focas frecuentaban sus playas por lo que estaba claro que morirían antes de que un barco se acercase a sus costas. Así que tomaron una peligrosa decisión, uno de los botes sería reformado y un elenco de elegidos (entre los que se incluiría el propio Shackleton) intentaría abordar algún asentamiento habitado y desde allí promoverían el rescate del resto de la tripulación.

Ernest Shackleton
Ernest Shackleton, responsable junto a la tripulación del Endurance de esta heroica aventura

Las corrientes nunca permitirían que un pequeño bote alcanzase las costas de alguno de los asentamientos en las Shetland, así que su única alternativa era alguna de las estaciones balleneras de las Georgias del Sur a más de 1000 km de navegación. El archipiélago bajo administración británica, no era más que una aguja en el pajal inmenso del Atlántico y por ello cualquier error en las mediciones o bien una tormenta les conduciría irremediablemente a la muerte. Era una locura, una autentica ruleta rusa en que en un disparo se jugaban el futuro de todos los náufragos, era una decisión complicada, pero sin miedo se lanzaron a cumplir la que sería una de las mayores hazañas de la historia náutica. Azotados por la mar y el viento ganaron la costa georgiana tras 16 jornadas de pura resistencia física y mental; las escenas de júbilo al llegar a la playa debieron ser indescriptibles.

Ernest Shackleton
Embarcación con la que Ernest Shackleton partiendo rumbo la islas de Georgia del Sur

Sin pausa se enfrentaron a una última y dura prueba, tenían que atravesar montañas y glaciares para alcanzar algún núcleo habitado, ya que todas las estaciones estaban en la vertiente norte de la isla. Hombres curtidos y recios, este último reto quizás fue el más duro pero la suerte les volvió a acompañar y tras horas de intensa lucha contra la adversidad, divisaron una estación ballenera donde rápidamente les concedieron abrigo y comida. Salvados ellos, ahora tenían que gestionar el rescate del resto de la tripulación. Tras varios intentos fallidos, consiguieron que el gobierno chileno les cediese el “Yelcho” (cuyos restos aun son visibles en Puerto Williams), un modesto buque con él que consiguieron abordar la isla Elefante, para descubrir con intensa emoción que milagrosamente todos permanecían con vida.

Rescate del Endurance
El emotivo momento en el que se produce el Rescate de la tripulación del Endurance atrapada en isla Elefante

Su gesta permaneció durante años en el ostracismo, de hecho la sociedad británica recibió con ambigüedad a los chicos del Endurance, la primera guerra mundial marcaba los titulares de la época y no necesitaban héroes ya que los tenían a miles en los campos de batalla de Francia. Ellos mismos se sintieron unos traidores, su enrevesada aventura les había librado del alistamiento y su lucha por la supervivencia ya no les parecía tan excepcional. La gloria acudiría a sus puertas años más tarde, cuando el diario de Shackleton se convirtió en un bestseller y miles de lectores descubrieron y sintieron como suya la hazaña del Endurance.

La película termina y en el barco recibimos el final con espontáneos aplausos. Es nuestro sentido homenaje a su proeza que sentimos como propia, porque los que vivimos la dureza y peligrosidad del trabajo en la Antártida solo podemos mirar a nuestros predecesores con admiración y respeto.

Atrapados entre el hielo y la pantalla
Actualizado el 12 mayo,2016.
Publicado por