Sinagoga del Tránsito, símbolo del legado judío en España

Sinagoga del Transito

El dinamismo económico y la tolerancia religiosa del Toledo medieval, permitió que ciertas personalidades judías alcanzasen bajo su amparo un cierto estatus económico; riqueza que permitió a mecenas como Samuel ha-Leví financiar obras comunitarias como la hermosa Sinagoga del Tránsito, que con los años se ha convertido en el símbolo más conocido del legado judío de España.

Presencia judía en Toledo

La presencia judía en la ciudad de Toledo fue alargada en el tiempo y muchos incluso la trasladan a los tiempos prerromanos, aunque ciertamente será la llegada de los musulmanes y la posterior conquista castellana cuando la comunidad hebrea toledana comienza a prosperar.

Con todo el punto de inflexión se produce con la llegada de los intransigentes almohades a la península durante el siglo XII, quienes provoquen una huida masiva de los judíos del Al-Andalus que se asientan con sus conocimientos y oficios en Toledo, haciendo crecer la aljama que pasa a ocupar un porcentaje significativo de la ciudad amurallada.

Sinagoga del Transito Toledo
La Sinagoga del Tránsito o de Samuel ha-Leví, es uno de los principales ejemplos de la arquitectura judía en España   Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Sinagoga del Tránsito o de Samuel ha-Leví 

La relativa tolerancia religiosa existente a mediados del siglo XIV permitió la apertura de nuevos templos en la judería, siendo el ejemplo más destacado la sinagoga promovida por el mecenas Samuel ha-Leví.

Hablamos de un templo soberbio especialmente en lo referente a su decoración interna, en el que un cuidado artesanado mudéjar desbordaba de emoción espiritual a los creyentes, quienes se distribuían en una sala de oración amplia, flanqueada en altura por una galería para uso exclusivo de las mujeres.

Un decorado datado en 1357 y en donde las yeserías versan en hebreo y árabe, mientras los mocárabes y arcos polilobulados sirven de antesala a un imponente techo de madera que coloniza visualmente el edificio.

Con todo el corazón de la sinagoga late hacía el Este donde los detallistas artesanos dieron forma a tres esbeltos arcos lobulados que esconden el hejal, rincón sagrado donde los textos eran guardados hasta la siguiente celebración litúrgica.

Expulsión de los judíos y conversión en iglesia

Las oraciones hebreas en la sinagoga murieron para siempre en 1492 con el edicto de expulsión de los judíos firmado por los reyes católicos, quienes donarían el edificio a la Orden de Calatrava que situarían allí el priorato de San Benito.

Un cuadro del Tránsito de Nuestra Señora fue colocado tiempo más tarde en el altar, hecho que haría que se comenzase a denominar a la misma como la Iglesia del Tránsito, denominación que perduró incluso con su conversión en museo en 1964.

Sinagoga del Transito
Detalle de la Sinagoga del Tránsito en Toledo  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Museo Sefardí de Toledo

El actual museo sefardí de Toledo, es un centro cultural único que trata de explicar el modo de vida de los judíos sefardíes, a través de una extensa colección de objetos cuya contextualización nos adentra en el que fue su singular ciclo vital y festivo.

Una forma didáctica de adentrarnos en el pasado de nuestro país y en el de los cientos de miles de judíos que vivieron en España y cuyos descendientes distribuidos por medio mundo suelen visitar con orgullo la sinagoga.

Un templo que constituye uno de los principales ejemplos de la arquitectura judía en España y de Europa, un edificio con más de 6 siglos de existencia que enamora y nos recuerda el rico pasado artístico de la siempre sorprendente Toledo.


Sinagoga del Tránsito, símbolo del legado judío en España
Actualizado el 23 noviembre,2016.
Publicado por

Anuncios

La Mellah, el barrio judío de Marrakech

Sinagoga Marrakech

Marrakech es un laberinto de sorpresas, emociones visuales que se van descubriendo a medida que uno se deja perder en su caótico encanto y entre las cuales se encuentra el antiguo barrio judío o Mellah.

Uno no puede entender la compleja historia de Marruecos sin la aportación de sus comunidades judías, de hecho hasta la emigración masiva a Israel, tras la creación en 1948 del estado judío, el territorio que abarca el actual reino alauí era una de las regiones con mayor numero de hebreos del mundo, los cuales fueron llegando en sucesivas diásporas como la que acompañó a la destrucción del segundo templo de Jerusalén, o bien a las procedentes de la península Ibérica tras la expulsiones decretadas por los reyes de España y Portugal. En el caso de Marrakech la presencia judía se pierde en el tiempo, pero no será hasta el siglo XVI cuando acaben creando un barrio propio conocido popularmente como Mellah denominación extendida para la mayoría de los barrios judíos del país y que tiene su origen en la judería de Fez, la cual se instaló en los terrenos ocupados antiguamente por un salinar conocido como al-Mallah.

Cementerio judío
Cementerio judío de Marrakech  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Con la creación de la Mellah los judíos de Marrakech obtuvieron una doble protección, por un lado estaban protegidos por unas imponentes murallas y por otro el barrio era adyacente al Palacio Real, de tal forma que el sultán les rendía protección a cambio de lealtad, impuestos y un cierto numero de consejeros o profesionales de prestigio. La judería se abría a la laberíntica medina a través de un numero limitado de puertas que eran cerradas y protegidas por soldados al anochecer; este aislamiento ayudaba a mitigar posibles disturbios violentos dirigidos hacia la comunidad que eran tomados en muchas ocasiones como chivos expiatorios por la mayoría islámica.

La Mellah era en esencia autosuficiente y contaba con sus propios mercados, talleres, templos y cementerios, pero el hacinamiento de mas de 10.000 judíos en sus estrechas calles hacía que la pobreza fuese la nota predominante entre sus habitantes (salvo aquellos que servían como consejeros reales) que además tenían severas limitaciones a la hora de acceder a otros espacios de la ciudad; por todo ello no es de extrañar que los judíos de Marrakech decidiesen emigrar masivamente a Israel en los años 50 del siglo pasado condenando al barrio al abandono.

Sinagoga Marrakech
Sinagoga de Lazama en Marrakech  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La presencia de judíos en el Marrakech del siglo XXI es muy reducida y casi todos se han marchado de su barrio matriz que ha pasado a ser ocupado por familias musulmanas de bajos recursos, con todo el vecindario aun guarda parte de su esencia con calles estrechas y encajonadas entre edificios que provocan un cierto sentimiento claustrofobico que ahuyenta a los turistas y que refuerza su autenticidad; casas que desaliñadas en su mantenimiento parecen encontrarse en un paréntesis temporal y que aun conservan muchas referencias decorativas de su pasado judío. Con todo ese abandono exterior muchas veces es engañoso y oculta mucha de la riqueza artesanal que aun atesoran las casas del barrio, como sucede con el edificio que aloja el Museo Tiskiwin, sede de una interesante colección centrada en la cultura bereber.

A nivel de patrimonio judío, la Mellah alojó numerosas sinagogas a lo largo de su dilatada historia muchas de las cuales han desaparecido o han sido reconvertidas a otros usos, de las existentes sólo dos permanecen activas Lazama y Negidim. La primera es el principal atractivo turístico del barrio y aunque no es difícil encontrarla, la ausencia señalizaciones hace que en ocasiones tengamos que recurrir a preguntar a los vecinos que en muchos casos nos orientaran a cambio de alguna moneda como suele ser habitual en todo la ciudad. La sinagoga es de culto sefardí y se dice que fue construida en 1492 coincidiendo con la expulsión de los judíos de los reinos hispanos, de hecho un azulejo del patio de la sinagoga recoge dicha fecha de inauguración, aunque muchos discrepan ya que los judíos no se movieron a la Mellah hasta mediados del siglo XVI; pese a la disparidad de opiniones lo que si es claro que la configuración actual es fruto de una reforma datada a principios del siglo XX.

Sinagoga de Lazama
Patio de la sinagoga de Lazama  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Para acceder a la sinagoga debemos adentrarnos primero en un hermoso patio engalanado con azulejos blancos y azules que en su combinación de colores crean un entorno relajado y pleno en simbología judía donde sobresale especialmente su fuente central. Desde allí podemos acceder a la coqueta sinagoga (tras el pago de la voluntad) la cual esta configurada en una disposición rectangular y en el que el Hejal o Arón Kodesh se encuentra situado en el extremo opuesto al púlpito. Este espacio sagrado donde se guardan los pergaminos que contienen la Torá, es presidido por dos candelabros judíos y una tabla de la ley, cuyo perfil es iluminado por una curiosa tira de luces de colores.

Los asientos del templo se distribuyen de forma enfrentada, diseño especialmente visible desde su planta superior donde una galería de madera define la zona de rezo para las mujeres, algo habitual en las sinagogas sefardíes pero no en las ubicadas en Marruecos donde las mujeres permanecían en la entrada de la sinagoga o rezaban en una sala aparte. La incorporación de esta segunda planta fue relativamente reciente y ha permitido crear un mirador que facilita una visión completa de este coqueto templo.

Sinagoga Marrakech
Sinagoga de Lazama  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La sinagoga de Negidim es aun mas discreta en su localización y es difícil encontrarla. Estrecha, oscura y alargada en su concepción fue creada a finales del siglo XIX y cuenta también con una pequeña sala para la oración de las mujeres.Estos modestos templos formaban parte de una extensa red de sinagogas muchas de las cuales fueron transformadas a otros usos con el declive de la poblacion hebrea, si uno observa en detalle algunas aun mantienen visibles los recuerdos de su pasado religioso pero por desgracia su distribucción y uso ya es netamente comercial.

Una de las características de la Mellah actual, ademas del gran numero de niños que juegan en las calles, es que sus avenidas interiores no desbordan en actividad mercantil como si lo hacen otras calles de la medina de Marrakech, pero con todo los mercados existentes son muy concurridos por los locales siendo de hecho una de las zonas mas baratas de la ciudad y uno de los emplazamientos mas buscados para los amantes de las especias.

La judería a dia de hoy parece muerta de alma judía y uno no es consciente de lo importante que fue la misma hasta que uno se adentra en su singular cementerio. Cientos de tumbas talladas en piedra que se distribuyen de forma anarquica, dispersion provocada que le da un aspecto desordenado y abandonado agudizado por el crecimiento dispar de la hierba.

Tumbas judías
Tumbas en el cementerio judío de Marrakech  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Estas residencias eternas de anonimo perfil se complementan con algunos mausoleos de hermoso acabado que homenajean a ilustres figuras de la comunidad; templetes aislados que constituyen los unicos espacios de sombra, oasis de frescor eterno en un camposanto muy expuesto a la solana. Muchos visitantes descansan bajo sus procterores techos y reflexionan sobre la vida y sobre como esta pequeña comunidad religiosa dispersa por el mundo ha dejado una imborrable huella en todos los lugares en los que ha residido, legado que a veces no ha sido valorado o interpretado correctamente, herencia regalada que en el caso de Marrakech esta abierta a todos aquellos que quieran conocer y adentrarse en este singular barrio.

Cementerio Judío de Marrakech
Tumba de un famoso rabí en el cementerio judío de Marrakech  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La Mellah, el barrio judío de Marrakech
Actualizado el 16 mayo,2016.
Publicado por