La isla de la sirena

El día avanza mientras el compás de las olas renueva la salitre de la playa, dos almas miran al horizonte en la espera de encontrar preguntas que sustenten la conversación; ambos parecemos deseosos de caer en la intimidad de los besos, pero el silencio atemoriza más que un puñal helado y no acabamos de sintonizar nuestros labios; de pronto ante nuestros ojos una sombra se introduce en las aguas dejando un rastro de sonoro chapoteo

– “¿Que ha sido eso?”  me pregunta entre curiosa y preocupada

– “Fue una sirena” le respondó ágilmente

– “O unos gamusinos no te fastidia

– “Es una sirena, porque vengo muchas veces aquí y la conozco se llama Mariña

– “Anda si además tiene nombre, esto se pone interesante” me replica en creciente ironía

– “Ves a lo lejos aquella isla, se llama Sálvora y allí tiene su hogar, si quieres agarramos la barca y te la presento

– “Venga vamos

Salvora
La sirena de Sálvora  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La isla de Sálvora es sin duda la joya más desconocida del Parque Nacional de las islas Atlánticas de Galicia, un territorio pintado por la brocha del Atlántico y que protege con su cuerpo la riqueza innata de la Ría de Arousa.

Sálvora no cuenta con los vertiginosos acantilados que caracterizan sus archipiélagos hermanos de Cíes y Ons, pero guarda innumerables tesoros que son dibujados en un lienzo único que incluye playas de virginal arena, un pequeño bosque donde se refugian ciervos y caballos salvajes (traídos en el pasado a la isla para uso cinegético) y un hermoso faro, que en su nocturna actividad ilumina el antiguo pazo propiedad de la familia de los Otero-Goyanes. 

Un paraíso donde anidan incontables aves, que buscan su sustento en unas aguas ricas en fauna piscícola. Mar de aguas cristalinas, donde es frecuente ver surfear a grupos de arroaces, cuya acuática danza camufla muchas veces las inmersiones de Mariña, el ser más famoso de la isla.

Cuenta la leyenda que el héroe medieval Roldán, encontró anónimo refugio en la isla de Salvóra; así un día paseando por la playa, el héroe de la lucha contra los sarracenos, se encontró a una sirena moribunda en la orilla, sin dudarlo un segundo la rescató y cuidó de ella hasta que se recuperó totalmente de sus heridas.

Roldán no pudo evitar enamorarse de la sirena, la cual era incapaz de hablar y por ello al desconocer su nombre, decidió llamarla Mariña como hija del mar que era. El amor no tardaría en surgir entre ambos y acabaron por tener un hijo al que denominaron Juan.

Un día, en coincidencia con la festividad del santo de su hijo, Roldán tomó a su hijo en brazos y procedió a saltar una hoguera; Mariña desconocedora de la tradición y pensando en un trágico destino para ambos, emitió un gran grito, recuperando de súbito su bella voz.

El hijo de Roldán y Mariña crecería feliz y al hacerse mayor abandonaría la isla fundando con el tiempo uno de los linajes más famosos de Galicia el de los Mariño. Al morir Roldán, Mariña volvió al mar y se convirtió en la eterna guardiana de la isla, compartiendo sus funciones con el espíritu de su amado.

Pazo Otero-Goyanes
Antiguo Pazo de los Otero-Goyanes en la isla de Sálvora  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

– “Aquí esta, te presento a Mariña

– “Bahhh… eso es solo una estatua de una sirena”

– “Ya… pero es que Mariña es muy escurridiza y no se deja ver fácilmente, pero a veces se le puede ver varada en esta playa recordando a su amado Roldán”

– “¿Cuanto tiempo ha pasado desde que marchó para siempre su amor?”

– “Pues casi 12 siglos…”

– “Que mentiroso eres, si fuera cierto tu “sirenita” ya debería haber muerto”

– “No, porque se dice que Neptuno concede a los seres del mar la posibilidad de ser eternos, para ello deben encontrar durante la marea baja a un humano a quien amar”

– “¿Así? pues entonces quiero ser sirena y nadar para siempre entre corales y delfines”

Sin mediar más palabra, ella se desnudó y fue corriendo al encuentro del mar mientras el sol del atardecer dibujaba trazos de colores sobre su bello cuerpo; jugaba a ser sirena mientras yo no pude evitar enamorarme aun más de ella, como un marino griego listo a sufrir eternamente su condena.

Regresamos antes de que la noche oscureciese el perfil de la costa, tras amarrar la embarcación la acompañé hasta su casa sin apenas saber que decir; a los pies de su puerta nos dispusimos a hacer el ritual de despedida, pero su boca no se dirigió a mi mejilla y busco contacto con mis labios, tras ello sentí un beso que se alargó durante minutos y que terminó con un susurro en mi oído.

– “Te vuelvo a ver durante la baja mar”

La isla de la sirena
Actualizado el 26 febrero,2018.
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Cabo Home, donde el atardecer es arte

Caracola Cabo Home

Allá donde Europa se convierte en Atlántico, parece el lugar elegido por el sol para descansar de su cálido ciclo, un encuentro entre el astro y el mar lleno de simbolismo que es visible en todo su potencial desde Cabo Home, un pedazo de costa que no deja indiferente al visitante, hecho que lo ha convertido en uno de los destinos de moda de Galicia.

Cabo Home Galicia
Cabo Home durante un atardecer  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Para acercarnos a esta tierra mágica donde la sal espolvorea pinos y acantilados, deberemos dirigirnos al extremo occidental de la península del Morrazo en el término municipal de Cangas donde se alza este famoso espacio natural protegido; allí tras serpentear por las escasas casas de la parroquia de Donón nos vemos pronto refrescados por el viento que da sentido a la denominada Costa de la Vela, un paisaje que sirve hermosa transición entre las rías de Vigo y Pontevedra. Este aire que en su invisible devenir se une a las olas, dibujando un paisaje agreste pero que deja una fuerte impronta en nuestros ojos.

Cabo Home Cangas
Acantilados de Cabo Home  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Tras nuestra llegada a la famosa Caracola, podemos optar por visitar el Monte Facho, donde nos espera un castro gallego y unas vistas de impresión o sino podemos recorrer una carretera sin asfaltar que nos llevará a la playa de Melide, cuyas frías aguas no invitan tanto al baño como otros arenales de la zona pero que cuenta con un entorno único, configurado por la mezcla de dunas y pinares y que tiene como extra impagable el poder observar sin reparos la grandeza visual de las Islas Cíes.

Playa Cabo Home
Playa de Melide con las islas Cíes al fondo  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Playa de revista que se encuentra flanqueada por hasta 3 faros donde los enamorados se besan con ternura mientras se sacan fotos para imortalizar tan bello recuerdo; colosos de luz que de noche iluminan una costa llena de acantilados donde la espuma de las olas esconde la figura de los preciados percebes.

Costa da Vela Galicia
Costa da Vela con el monte Facho al fondo  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Muchos optan por deslumbrarse con el atardecer al pie de los faros, pero la mayoría vuelve al punto de inicio de esta mágica, la famosa caracola obra de Lito Portela. Una escultura construida para que la gente escuche el sonido del mar en el interior de su metálica estructura, pero que parece orientada a crear un marco de hermosura a la muerte del sol; fenómeno diario que puede ser plasmado en imágenes pero solo puede descrito por poetas y artistas que entiendan lo divino.

Cabo Home Galicia
Atardecer en Cabo Home  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño


Cabo Home, donde el atardecer es arte
Actualizado el 23 marzo,2018.
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